El futuro de la agricultura argentina se encuentra hoy gravemente amenazado por no contar con un marco legal apropiado para el reconocimiento de la propiedad intelectual en las variedades de trigo y soja. Esta situación, que tiene su origen en el bajísimo porcentaje de semilla fiscalizada comercializado en las últimas campañas (apenas 20%), no parece tener la misma gravedad para algunos integrantes de la cadena.
Durante los últimos dos años la Industria semillera a través de sus dos cámaras, ASA & ArPOV, ha trabajado intensamente en la búsqueda de una solución consensuada a esta situación, encontrándose con la indiferencia y las contradicciones de las entidades de la producción y la inacción del sector público.
Este trabajo tuvo distintas etapas, participantes y alternativas de solución:
análisis del sistema de regalías globales (octubre ‘03/ agosto ’04)
análisis en el marco del INASE que terminó con la firma del Acuerdo del 14/12/04 en la SAGPyA (nunca implementado)
alternativa de reglamentación de la actual Ley de Semillas bajo UPOV’78 durante marzo ’05 a agosto’05.
Promoción de la Semilla fiscalizada (septiembre’05)
Negociación de toda la Cadena en el marco de la Bolsa de Cereales (noviembre’05)
Todos estos esfuerzos fueron promovidos, impulsados y liderados por la Industria Semillera adaptando las soluciones a las distintas alternativas que respondían a las necesidades individuales de cada uno de los integrantes del sector, tanto público como privado. En todo momento la Industria sostuvo su posición del pago de las regalías en la semilla y la limitación del uso propio gratuito.
Durante todo este proceso la personalización del conflicto que Monsanto mantiene por el cobro de la regalía del gen RR, hizo perder de vista el problema que hoy y desde hace muchos años afecta a la Industria Semillera de trigo y soja, formada, en su gran mayoría, por empresas nacionales que no encuentran la manera de ser retribuidas por su esfuerzo.
Recientemente la publicación de la renuncia del Presidente del INASE y sus asesores, sumado a la falta de integración del Directorio del mismo, después de más de dos años de haber sido constituido, son señales concretas de la falta de capacidad y vocación para lograr la solución que el sector necesita, para mantener su competitividad y sustentabilidad.
Por otro lado son cada vez más insistentes los reclamos de los usuarios de nuestras variedades para que se encuentre una solución que permita el acceso fluido y permanente de las nuevas variedades y tecnologías que permitan mantener la competitividad del sector.
A pesar de esto, seguimos comprometidos a redoblar los esfuerzos para la búsqueda de una solución integral a partir del compromiso y la responsabilidad de los participantes.