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INFORME

Miden y revelan que el 23% del empleo privado argentino nace en las cadenas productivas del campo

19/10/2026 12:23 hs

Detrás de cada producto alimenticio, hay una cadena productiva. Y detrás de cada cadena, hay trabajo. La agroindustria no sólo produce alimentos, sino que es una gran generadora de trabajo en Argentina. Las cadenas agroindustriales generan más del 23% del empleo nacional privado en Argentina, en otras palabras, dos de cada 10 personas trabajan a diario en el agro, más de 4 millones de trabajadores.

“Cuando hacemos las compras, es fácil ver los productos, pero no siempre a las personas que hay detrás. En el changuito aparecen los fideos, la leche, la carne, el arroz, las verduras, el aceite, la salsa de tomate… Detrás de cada uno hay productores, agrónomos, contratistas, trabajadores de plantas industriales, transportistas, comerciantes, y muchos más, millones de trabajadores en el campo y las ciudades”, explica Fiorella Savarino, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.

Muchas veces se piensa sólo en el trabajo en el campo, pero también se genera en fábricas, comercios, camiones, laboratorios, estudios profesionales y supermercados.

El top 3 de motores de empleo el ranking es: como número 1 generadora de empleo está la carne vacuna con más de 519 mil puestos, frutas, verduras y legumbres con más de 462 mil y soja con más de 446 mil. El potencial sin retenciones es significativo: en diez años se podrían generar mas de 800 mil empleos. Estos datos se desprenden del informe Empleo en las cadenas agroindustriales que difundió la organización.

Si se eliminaran las retenciones, 1 de cada 2 desempleados tendrían trabajo. El informe analiza qué pasaría si el agro no tendría retenciones. “En diez años, las cadenas de granos y carnes podrían crear unos 830 mil empleos extras, desde la producción primaria, la industrialización, comercialización y transporte”, destaca Nicolle Pisani Claro, economista de la entidad.

¿Cómo se generarían? A partir de un aumento de la producción de granos que alcanza unas 70 millones de toneladas adicionales. Esta producción va teniendo diferentes destinos: exportación y mercado interno. En el caso particular del maíz, que sirve de alimento para animales, parte de esos granos va para la producción de carnes: porcina, aviar y vacuna; así como también bioetanol. La soja, al biodiesel. Es así que, la mayor producción de cereales y oleaginosas genera 430 mil empleos, a los que se suman 425 mil de las cadenas de carnes y biocombustibles.

Estos más de 850 mil nuevos empleos, en un mercado laboral con 1,6 millones de personas desempleadas, equivale a decir que las cadenas agroindustriales podrían reducir en un 50% el desempleo.

“Estos números no son tan lejanos, cuando analizamos qué pasó entre 2020 y 2025. En esos años, se crearon 480mil nuevos empleos en las Cadenas Agroindustriales, unos 80mil empleos por año, empujado principalmente por la cadena de carne vacuna, soja, trigo, girasol y el sector lácteo.”, explica Savarino.

En 2025 las cadenas agroindustriales generaron exactamente 4.332.114 puestos de trabajo en Argentina. “Si se analiza al interior, ese dato permite mirar al empleo agro más allá del campo”, explica Savarino. La producción primaria concentra el 34% de los puestos, la comercialización el 27% y la industria el 21%. El resto se distribuye entre transporte y logística (9%) y otros servicios para que las cadenas funcionen (9%): insumos, bienes de capital, servicios financieros, seguros, inmobiliarios, jurídicos y contables, entre otros. “Es decir, hay empleo tanto en la siembra y la cosecha como en la fábrica, el depósito, el camión, el supermercado, el estudio contable o la empresa que fabrica una máquina agrícola”, agrega Pisani Claro.

El empleo agroindustrial también tiene una fuerte presencia federal. Las cadenas agrícolas (soja, maíz, trigo, girasol y otros cereales y oleaginosas) concentran el 32% del empleo de las CAI. Las economías regionales son el 29%, mientras que las cadenas de carnes y láctea general el 23% de los puestos.

El vínculo con el territorio se ve fuertemente: lana y ovinos en la Patagonia, vinos en Cuyo, maíz en la región Pampeana, caña de azúcar en el NOA o yerba mate en el NEA. Son actividades diferentes, con escalas y procesos productivos distintos, pero todas forman parte de una misma trama de producción, trabajo y servicios que atraviesa al país.

La carne vacuna ocupa el primer lugar, con alrededor de 519 mil puestos de trabajo; le siguen frutas, verduras y legumbres, con unos 462 mil, y soja, con unos 446 mil. Luego aparecen trigo, con unos 440 mil puestos, y maíz, con unos 258 mil. Las cinco principales cadenas concentran prácticamente la mitad del empleo generado por las cadenas agroindustriales.

La carne vacuna es un buen ejemplo de cómo un producto reúne empleos muy distintos. De los puestos que genera su cadena, una parte importante está en la producción primaria, pero también hay trabajadores en frigoríficos, comercialización y transporte.

“Hay investigación y cuidados médicos para la cría y reproducción. Están los trabajadores de los feedlot y frigoríficos, quienes trasladas la carne hasta las carnicerías. El carnicero que corta los bifes para las milangas argentinas. Cada uno de esos trabajadores forma parte de los más de 4,3 millones de hogares que viven, de una forma u otra, relacionados al agro”, concluyen desde la Fundación.

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