Argentina saltará en 2006 del segundo al primer lugar como exportador mundial de miel y del tercer al segundo puesto como productor, proyectó el presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores (Sada), Lucas Martínez. El país superará este año el récord histórico de exportación de 100 mil toneladas de miel en aproximadamente un 10 por ciento. Martínez disertó en las VII Jornadas Apícolas de Corrientes, en el seminario "El mercado de la miel y sus exigencias futuras", en el cual describió que Argentina exporta 90 por ciento para la exportación y un 10 por ciento que se consume en el mercado interno, donde "no existe una tradición ni una campaña de consumo, a pesar de que la miel nacional tiene una excelente calidad". "El problema es que hay un desconocimiento del producto y que, al tener precios internacionales, resulta caro para la clase media y media baja argentina, por lo que no conviene comprar un kilo de miel en un supermercado a 6 ó 7 pesos ya que la mermelada o el dulce de leche son más económicos", aseguró el presidente de Sada. Además, para su uso como edulcorante, es mucho más caro que el azúcar. El consumo anual de miel por persona se estima en sólo 250 gramos, cifra muy por debajo de los países de Europa, los que consumen cerca de cinco kilos. Para incentivar el consumo de la miel en el país, Martínez describió que se está tratando de hacer algún tipo de "campaña pasiva que hable sobre cuáles son las propiedades que tiene el producto y lo natural que es". El dirigente dijo que en lo que respecta a las trabas para la exportación, existen muchos problemas para-arancelarios, esencialmente medidas basadas en lo técnico, que hacen que traten de bajar el precio de la miel. Los destinos de exportación son principalmente la Unión Europea, con Alemania, Italia y España a la cabeza, y Estados Unidos. También hay otros mercados más pequeños, como es el caso de Japón y algunos países árabes, que tienen mercados muchos más selectivos. La miel formoseña La miel de Formosa, en su mayoría orgánica (desprovista de agroquímicos) ya es producto de exportación y hoy los mercados de Europa, Asia, Norteamérica y otros puntos del planeta, lo aceptan por su sanidad y calidad, a tal punto que muchas veces la demanda supera a la oferta, o sea la capacidad de producción. Para que la actividad no se trunque ni sufra contratiempos, el Gobierno de la provincia brindó una asistencia de 150 mil pesos correspondiente a un total de 400 mil pesos previstos para todas las asociaciones de la provincia, donde se nuclean los apicultores, en su mayoría aborígenes de las tres etnias que predominan en Formosa. Las posibilidades del mercado exterior impulsaron a los apicultores de la provincia a asociarse para producir en escala y aumentar la producción de miel de abeja que logran por temporada en el contexto de una acción tripartita de la que también participan áreas del Ministerio de la Producción y de la Universidad Nacional de Formosa. Esta decisión de asociarse se tomó meses atrás en Ibarreta en el curso de una asamblea pública, donde se ha extendido considerablemente la actividad. Con la producción actual la renta orilla el millón y medio de pesos. En las épocas centrales de la recolección trabajan por lo menos 2.000 personas. Han sido registrados oficialmente poco más de medio millar de apicultores con 15.000 colmenas aproximadamente, que producen unos 450.000 kilogramos por temporada. Aunque también existen trabajadores en el sector que no han sido anotados formalmente y es justamente a éstos que se trata de hacerles ver las ventajas que significa "blanquear" su situación. "Pretendemos que para el año 2007 la producción se duplique, es decir llegar al millón de kilogramos de miel", dijo el agrónomo Higinio Azcurra, quien ya en la década del ´70 recorrió la provincia en pos de crear conciencia sobre los potenciales de la apicultura formoseña y actualmente sigue trabajando de manera activa en el sector. Comentó que países como España, Alemania, Hungría y Japón se cuentan entre los principales compradores de la miel producida en nuestra provincia. La de Formosa es una miel poliflora que le otorga una coloratura particular ámbar oscura. Habitualmente las abejas -que promedian las 60.000 útiles por cada colmena- recogen el néctar a partir del otoño y el invierno para que la cosecha comience hacia octubre y noviembre. Sus preferencias son las flores de algarrobas, espina de corona, guayaibí, ñangapirí, palmas, quebracho, urunday y palo piedra a las que se suman las de especies exóticas tales como el eucaliptus, cítricos, forrajeras como melilotus y alfalfa, melones, sandías, pimiento, girasol y maíz. Azcurra relató que el ecotipo de abeja formoseña es el producto de cruzamientos con ejemplares de diversas razas que se trajeron de Alemania, Italia y España.