Con el objetivo de mantener a raya la inflación, que según analistas podría llegar al 1,5% este mes, el Gobierno renovó ayer su presión sobre los consignatarios de hacienda. Cara a cara con los empresarios, en su primera visita como funcionario al Mercado de Liniers y en otra escala en la sede de la Cámara Argentina de Consignatarios de Ganado (CACG), el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, les advirtió que el que no se ciña a los precios máximos fijados por el organismo pagará las consecuencias.
Y ofreció pruebas de que habla en serio: les adelantó la noticia de la clausura de tres frigoríficos que no se ajustaron al control oficial de precios (de lo que se informa en página 2). Los consignatarios recibieron la novedad como un mensaje directo para ellos. De hecho, días atrás había circulado la versión de que Comercio Interior se disponía a clausurar un frigorífico grande y un consignatario importante. Esta vez lo escucharon de boca del propio Moreno: "Tengo claro quiénes son ustedes, me voy a enterar si alguno se quiere pasar de vivo, si vende en negro o hace algún dibujo en las facturas. Voy a ser muy duro con el que saque los pies del plato".
Los precios a los que se refiere Moreno están contenidos en una lista que no tiene membrete oficial ni respaldo normativo, pero que rige todas las operaciones en la principal plaza ganadera del país, al menos desde noviembre último. Escuetamente, debajo de la frase "Se debe pagar hasta...", ese listado detalla los valores máximos para cada categoría de animal. Según el funcionario encargado de vigilar los precios, esos valores también deben aplicarse a las ventas directas -en las que los productores negocian sin intermediarios con frigoríficos y supermercados- y a las transacciones realizadas en los remates feria, muy habituales en el interior del país.
El secretario dedicó ayer casi toda la jornada a los precios de la carne -que tienen una incidencia del 4,5% en el indice de precios al consumidor (IPC)-. Por la puerta principal, Moreno ingresó sorpresivamente en el Mercado de Liniers a las 9.30 y permaneció tres horas. Habló con peones y empleados de la plaza y les aseguró que su fuente de trabajo no está en riesgo. Es que, desde que rigen los precios tope, el ingreso de animales cayó más del 40% por el rechazo de los productores a esos valores.
En su primera visita al mercado, Moreno recorrió las dependencias, observó los corrales junto a los dirigentes gremiales, saludó cordialmente a quienes encontró a su paso. Hasta ese momento estuvo de buen humor, ánimo que mutó luego, durante los encuentros con los empresarios. Antes de reunirse con directivos de Mercado de Liniers SA, el concesionario de la plaza, se encontró con un puñado de consignatarios, a quienes transmitió el mensaje oficial: que tienen que convencer a los productores para que manden más hacienda al mercado y que deben respetar a rajatabla la lista de precios introducida por su secretaría.
Durante esa reunión, el funcionario echó a Víctor Sisinni, un martillero que trabaja para varias casas consigantarias, que osó contradecirlo. "Si no está de acuerdo, retírese de la reunión", le dijo Moreno a Sisinni cuando éste se mostró partidario del libre mercado. La anécdota fue confirmada a LA NACION por el propio martillero, que prefirió no abundar en detalles.
El entredicho motivó el rechazo de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) que emitió un comunicado, condenando la actitud "confrontativa e intimidatoria" de Moreno: "Durante la reunión, de acuerdo con su estilo, el funcionario intentó amedrentar a los consignatarios presentes en procura de un acuerdo de precios con los compradores". Es la primera vez que una entidad gremial empresaria reconoce públicamente presiones de parte del funcionario encargado de vigilar los precios.
Aunque las advertencias de Moreno tuvieron un tono respetuoso, varios consignatarios prefirieron no explayarse sobre las reuniones. Uno de ellos, con el requisito de reservar su identidad, explicó que "la mitad de la hacienda que se faena en el país se vende en forma directa mediante acuerdos entre productores y frigoríficos, así que ahí el Gobierno tendrá que controlar a las industrias; y la otra mitad tiene la intermediación de los consignatarios".
Hace una semana, Moreno les había pedido a frigoríficos y supermercados que aumentaran sus compras en Liniers. Pero ante la escasez de oferta en esta plaza y frente al riesgo de desabastecimiento en supermercados, el funcionario los autorizó a adquirir ganado por otras vías esta semana.
En diciembre, el precio de la carne subió un 5,6%, según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva). Para redondear, antes de irse de la CACG, Moreno insistió: "Necesito que la carne no aumente, comuníquenlo a toda la gente del interior".
LA NACION