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No se frena el éxodo rural

El éxodo rural que se desató por las crisis económicas que afectaron al país desde 1990 aún se mantiene. Las crisis económicas elevaron la concentración de las explotaciones.
18/09/2006 00:00 hs

El impacto para los pequeños y medianos agropecuarios, que como en el caso de actividades en que otrora contenían a grandes cantidades de familias rurales, como la azucarera y tabacalera, las dejó reducidas a la mitad de las explotaciones en beneficio de la concentración de las áreas rurales en fundos mayores.

La migración fue paulatina y los datos de las restricciones que afrontó el sector quedaron reflejados en el trabajo sobre los pequeños productores en la República Argentina que elaboró el Instituto Interamericano para el Desarrollo Agrícola, para la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagpya).

Según el trabajo, en el país existen más de 200.000 explotaciones agropecuarias de pequeños productores, que representan 66% del total de establecimientos y en algunas zonas como la Puna, el Chaco, en los valles del NOA, su presencia supera 80% del total. Este grupo de productores genera 428.000 puestos de trabajo, participando con 53% del empleo total del sector agropecuario.

De acuerdo con datos del último censo nacional agropecuario, en el período 1998-2002 desaparecieron 100.000 establecimientos; aproximadamente 75% fueron propiedades de menos de 100 hectáreas. También ocurrió que la extensión media de tierras había pasado de 421 a 529 hectáreas.

Según Edith de Obschatko, coordinadora de Cooperación Técnica del IICA, estos fenómenos están ligados a las políticas macroeconómicas que, según señalaron los invitados, durante estos años fueron desfavorables para los organismos regionales, vinculados con la pequeña producción. En tanto, para Osvaldo Barsky, investigador principal del COnicet, el proceso ocurrió de manera desigual en las distintas provincias y además se registraron otros cambios. "En Misiones hay más unidades agrarias producto de que hubo nueva ocupación de tierras fiscales, que no pagaban los impuestos, entonces las familias siguieron expandiéndose. En La Rioja y Catamarca tampoco hubo disminución porque allí hay mucho minifundio y no han sido desplazados.

En cambio, en el Chaco se registra un gran proceso de concentración de la producción y mayor capitalización", sostuvo. De acuerdo con este trabajo realizado por el IICA, el pequeño productor es aquel que trabaja directamente en su explotación con su familia y no emplea mano de obra remunerada en forma permanente, sino que la contrata ocasionalmente.

"Ésta es la definición de agricultura familiar, que hoy ha cobrado gran interés por parte de los políticos de los gobiernos del Mercosur, que ya tienen reuniones especializadas", señaló Obschatko. En este trabajo, los técnicos del IICA identificaron tres tipos de pequeños productores familiares: 1) el más pobre en recursos productivos que no puede vivir de su explotación, y que necesariamente tiene que trabajar afuera de su propiedad; 2) el intermedio, que puede vivir de su explotación sin progresar, sólo subsiste, y 3) el agricultor familiar más o menos capitalizado, que con ayudas financieras y tecnológicas puede continuar su actividad y progresar.

"Podemos encontrar que el capitalizado es 21% del grupo de los pequeños productores y tiene 50% de la superficie de ese grupo. No está tan al margen como los campesinos más pobres y con adecuadas políticas es importante para el país", indicó la coordinadora del IICA, y agregó que uno de los resultados llamativos del estudio fue que el cultivo principal de estos productores es la soja y que esto responde "a los fenómenos generales que se van filtrando a todos los sectores".

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