"Los ROE van a vegetar por 15 días", le habría dicho, irónico, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a empresarios de frigoríficos que destinan parte de su producción al mercado externo. La sigla se refiere a los Registros de Operaciones de Exportación, un requisito administrativo obligatorio para poder embarcar los cortes vacunos.
Así, según pudo saber LA NACION de una fuente del sector, el Gobierno buscaría ralentizar las exportaciones de carne para evitar que la reducción de la oferta en el mercado doméstico tironee los precios. En las cámaras empresarias -las mismas que la semana pasada entregaron 2000 toneladas de cortes para ayudar al Gobierno a controlar los precios- negaron que se trate de una medida política, pero reconocieron algunas demoras y las atribuyeron a cuestiones administrativas.
Históricamente, los ROE tenían una finalidad estadística, pero desde que se restringieron y cuotificaron las ventas externas de carne sirven como comprobante de la transacción. "Funciona como una cuenta corriente, van descargando el volumen declarado del cupo total permitido. Si no liberan el ROE no podés realizar la carga. En condiciones normales sale en 48 a 72 horas", explicó el presidente de la Unión de la Industria Cárnica Argentina (Unica), Gustavo Valsangiácomo.
"Estamos esperando la conformación de los ROE de febrero para continuar trabajando, en esta época del mes están haciendo la liquidación de enero. Las demoras que hemos tenido se han debido a temas administrativos o de sistemas", afirmó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carne ABC. Según los empresarios, los problemas administrativos comenzarían a solucionarse mañana.
Entregas a los súper
En marzo pasado, el Gobierno respondió con la prohibición total de las exportaciones de carne bovina a la brusca suba de los precios internos del producto. Desde entonces, se liberó progresivamente el embarque de algunos cortes -los de mayor demanda internacional y menor incidencia en el ámbito doméstico- y se cuotificaron otros.
Cuando en diciembre último los precios internos volvieron a subir ante la falta de hacienda -fruto de los precios máximos introducidos en el Mercado de Liniers-, Moreno amenazó a los empresarios con profundizar las restricciones a las ventas externas.
De allí que los frigoríficos decidieron hacer un gesto de voluntad y destinar 2 millones de kilos de cortes a los supermercados para obligar a las carnicerías a rebajar los precios. "Nuestros socios están terminando de entregar la carne, fue un aporte y buscamos ser previsibles en las exportaciones", dijo Valsangiácomo. "El sector exportador no quiere atravesar medidas traumáticas."
"Entregamos todo", agregó Ravetino. "Se cumplió absolutamente, ahora aguardamos la normalización del mercado. Que los precios tiendan a ubicarse en los términos en los que estaban en diciembre, para las fiestas. Esta no es una época como para que tengamos que tener un incremento desmesurado de los precios, no hay motivo."
Según el relevamiento mensual del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), el precio promedio de los cortes de carne vacuna (indicador conocido como Indice Carne Argentina) habría bajado un 0,53% en enero respecto de diciembre. En la comparación interanual, en cambio, se registró una suba del 5,06 por ciento.
"El trabajo de campo fue realizado con anterioridad a las ofertas de cortes que se produjeron" a partir del acuerdo por el que varios frigoríficos entregaron a los supermercados 2000 toneladas de cortes a precios rebajados, aclararon en el Ipcva, una entidad públicoprivada. La carne proveniente de novillos y vaquillonas mostró descensos moderados de precios, mientras la carne de vaca tuvo un alza también moderada. Según el instituto, "los cortes más consumidos, como el asado, la carne picada común y la nalga, mostraron las bajas más importantes". El Indice Carne Argentina se publica días antes del Indice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Indec. La carne vacuna tiene una ponderación de 4,5% en este último índice.
Fuente: La Nación