En el 98 % de las casas se toma mate en bombilla. Es la infusión favorita de los argentinos. En el país se bebieron 1.688 millones de litros de mate el año pasado.
Moje sus labios suavemente, con la punta de la lengua. Respire profundo, muy calmo. Ahora imagine su boca apoyándose en una bombilla de plata. Piense en el sabor amargo de la yerba húmeda. Finalmente cierre los ojos y, sólo después de haber elucubrado un apetitoso mate, continúe con estas líneas.
La bebida es parte de nuestra identidad nacional. El año pasado, el 62 % del volumen total de las infusiones consumidas en el país correspondió a la yerba, ya que los argentinos tomaron 1.688 millones de litros de mate y gastaron en ello el 56 % del presupuesto destinado a bebidas.
Así lo demostró un informe de la consultora LatinPanel Argentina, dado a conocer recientemente. La muestra detalló que, en general, todos los hogares consumieron infusiones, pero remarcó que el mate logró mayor penetración porque se tomó en el 98 % de las casas.
El sondeo reveló, además, que el mate encontró mayor adhesión en el interior del país que en el área central. También quedó probado que la yerba fue, junto con otros contados productos de la canasta básica (como el papel higiénico o la leche), uno de los más indispensables.
Los resultados de una encuesta exclusiva realizada por la consultora Sociología y Mercado entre 1.037 lectores de LA GACETA On Line ratifican esas cifras. El 75 % de los tucumanos consultados respondió que acostumbra tomar mate. De ese total, un 54 % lo hace todos los días y un 21 %cuando se reúne con sus amistades. Apenas un 25 % respondió que no toma.
Según un relevamiento del Centro de Educación al Consumidor -al que tuvo acceso LA GACETA- el precio del envase de 500 gramos de yerba va desde los $ 4,50 hasta los $ 6,50. Se estima que una familia de la ciudad repone su envase cada 15 días, aunque en el interior la compra es más frecuente.
De hecho, en mayo de este año cada argentino consumió un promedio de 0,49 kilogramos de yerba, indican desde el área de Infusiones de la Dirección Nacional de Alimentos. La yerba tradicional y con palo sigue siendo la preferida por estos lares. Empero, una minoría opta por las variedades suaves, intensas o saborizadas.
De acuerdo a ese organismo, son alrededor de 125 empresas del sector inscriptas en el país, aunque muchas producen más de un producto. Se destacan Taragüí, Unión, Nobleza Gaucha, La Tranquera, Rosamonte, Cruz de Malta, CBSé, Amanda y Romance, entre las marcas.
El mercado interno es el más rentable, pero varias firmas también exportan. Siria, Chile Uruguay, Brasil, Israel, Corea y Japón son los destinos preferidos, precisan desde el Ministerio de Economía y Producción. Incluso, por mes, las exportaciones rondan las 2.844 toneladas y las perspectivas indican que en los próximos años la actividad se disparará.
Epoca de indios
El origen del consumo se pierde en el tiempo. Se sabe que formó parte de la alimentación básica de los indios guaraníes, que la denominaban "kaaiguá". A través de los aborígenes, llegó a los conquistadores españoles.
Luego, los jesuitas introdujeron el cultivo en las misiones, pero con su expulsión en 1769 se perdieron todos los yerbales. Más de 100 años después, en Paraguay, se logró obtener una nueva germinación.
En 1903 se realizó la primera plantación de importancia en Misiones. Con el tiempo, el cultivo se expandió en esas zonas. Hoy es parte de nuestros ritos cotidianos y se transmite de generación en generación.
Cuando mozo fue casao, aunque yo lo desconfío. Y decía un amigo mío que de arrebato y malo mató a su mujer de un palo porque le dio un mate frío. (José Hernández, La vuelta del Martín Fierro).