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MEDIO AMBIENTE | Invierten para tratar residuos y generar energía Actualidad

Onda verde para una industria que está en el período de crecimiento

La empresa Las Camelias, de la familia Marsó, acaba de presentar en San José un novedoso proceso por el cual recupera gases que afectan el ambiente en su planta de tratamiento de efluentes y logra energía equivalente al 10 por ciento de su producción
04/06/2011 19:42 hs

El desarrollo podría proveer gas a la ciudad entrerriana de San José y lo pone en camino de ingresar en el programa de las Naciones Unidas denominado Mecanismo de Desarrollo Limpio de Naciones Unidas. A su vez, el gobierno provincial lo sumó a un programa con 10 empresas, con asistencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y fondos del Banco de Inversión y comercio Exterior (BICE).

El incremento sustancial de la producción de Frigorífico Las Camelias, como ha venido sucediendo en toda la industria avícola argentina, crea nuevos inconvenientes con la cuestión ambiental. Muchas empresas han iniciado el camino de inversiones para mitigar el efecto causado por la actividad creciente de sus plantas.

La primera etapa del proyecto ya ha superado los dos millones de pesos de fondos asignados a este propósito, lo que permitió desarrollar un proyecto para el tratamiento integral de efluentes. La presentación realizada en San José hace un par de semanas hizo hincapié en los principales aspectos del método utilizado.

Los residuos sólidos se tratan con una prensa que compacta cartones y plásticos; los gaseosos se procesan en un condensador para los gases de la planta de subproductos que tiene la empresa, y para los efluentes líquidos se colocó un equipo de acero inoxidable para separar grasas, que permitió mejorar de un 70 a un 95% la recuperación de grasas del agua que ingresa al tratamiento de efluentes.

La pileta a cielo abierto se cubrió con una membrana especial y se logró la captura de gases, particularmente el metano, que causan el efecto invernadero. De allí se los conduce, a partir de la construcción de un biodigestor, hacia una planta compresora y se reinyecta al sistema, a través de una caldera que brinda agua caliente a diferentes áreas de la planta.

Una décima parte del gas producido alcanza para la provisión total del sistema productivo de Las Camelias. Por esa razón, como el biodigestor genera unos 150 metros cúbicos por hora de gas, los cálculos de los profesionales indican que, además, es suficiente para cubrir la demanda diaria de una ciudad como San José, donde viven cerca de 12.000 habitantes.

La meta

Los antecedentes permitieron a la empresa el ingreso al Programa de Mejora del Desempeño Ambiental del sector productivo entrerriano, implementado a través de la Secretaría de Ambiente Sustentable de la provincia, junto con el INTI y el BICE. Los presidentes de ambas instituciones, Enrique Martínez y Mauro Alem, respectivamente, participaron del acto por el cual se entregó a Las Camelias la resolución que acredita su ingreso formal en el programa.

El secretario de Medio Ambiente de Entre Ríos, Fernando Raffo, definió esta iniciativa como “estratégica para el desarrollo provincial”. El funcionario recordó que “la captación de estos gases de efecto invernadero colabora en la mitigación del cambio climático”, por lo cual el proyecto puede ser elegible en el Proceso de Mecanismo de Desarrollo Limpio de Naciones Unidas.

Este programa establece la emisión de bonos de carbono, que constituyen uno de los tres mecanismos propuestos en el Protocolo de Kyoto para la reducción de emisiones causantes del calentamiento global o efecto invernadero (GEI o gases de efecto invernadero).

A través de incentivos financieros, las empresas privadas que contribuyan a la mejora del sistema operativo obtendrán el derecho a emitir CO2 como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado. La transacción de los bonos de carbono –equivalente a una tonelada de dióxido de carbono– permite mitigar la generación de gases invernadero, beneficiando a las empresas que no emiten o disminuyen la emisión y haciendo pagar a las que emiten más de lo permitido.

Las reducciones de emisiones de GEI se miden en toneladas de CO2 equivalente, y se traducen en Certificados de Emisiones Reducidas (CER). Un CER equivale a una tonelada de CO2 que se deja de emitir a la atmósfera, y puede ser vendido en el mercado de carbono a países industrializados. Los tipos de proyecto que pueden aplicar a una certificación son, por ejemplo, generación de energía renovable, mejoramiento de eficiencia energética de procesos, forestación, limpieza de lagos y ríos, entre otros.

“Estoy orgulloso de estar al frente de un grupo de gente que dedicó tiempo, conocimiento y horas de trabajo para desarrollar esta primera etapa de un proyecto que debiera incluir a todas las plantas. Estamos contentos de dar este paso y presentarlo en sociedad”, sintetizó Raúl Marsó, de Las Camelias.

La metodología permite agregar valor a la empresa y mejorar su competitividad, de cara a las demandas de protección ambiental y la trazabilidad de los productos que exigen en Europa.

Destacan el valor científico del proyecto

El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez, consideró que “ha llegado el momento de estudiar en detalle todos los elementos periféricos de la industria: la energía, los efluentes, la recuperación, el reciclado, los subproductos con algún valor químico o distinto a lo alimenticio. Esta es una etapa importante. Nosotros pensamos que para la tecnología industrial el tema ambiental es una suerte de síntesis, una culminación del proceso de intervención del hombre sobre una comunidad y su entorno”.

Martínez destacó que el INTI tiene desde hace muchos años un centro de tecnología ambiental que sirve para mejorar la cadena de valor en su relación con el medio ambiente. El funcionario subrayó el logro de la empresa entrerriana. “Es un ejemplo para seguir”, destacó. Reseñó además que es importante el trabajo sobre la cadena avícola por los cuidados que demanda este tipo de producción y los efluentes que emana en la cría y faena de aves.

“Este proyecto de Las Camelias es muy bueno porque mejora los efluentes de la planta industrial y tiene como consecuencia un proceso de recuperación a biogás, que lo utiliza además con un fin energético, es un ejemplo para seguir. No sólo se mejora el ambiente, sino que además recupera un elemento de valor económico que hoy se tiraba y lo tira todo el resto de la industria avícola nacional”, destacó Martínez.

La Nación

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