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Panorama lechero Actualidad

Pasada la "catarata" primaveral, se acomodará el negocio tambero

Según diferentes estimaciones, la producción lechera crecerá en 2011 entre 10 y 15% respecto del año anterior, luego de un prolongado estancamiento en torno a los 10.000 millones de litros anuales. Es la respuesta a buenos precios y rentabilidad posi
15/12/2011 08:58 hs

Se estima que el consumo interno para el 2012 será de 210 litros/habitante/año con lo que muy difícilmente pueda aumentar más.

Según diferentes estimaciones, la producción lechera crecerá en 2011 entre 10 y 15% respecto del año anterior, luego de un prolongado estancamiento en torno a los 10.000 millones de litros anuales. Es la respuesta a buenos precios y rentabilidad positiva. La relación precio del litro de leche/kilo de maíz es muy favorable, a pesar del aumento del precio internacional del cereal por una estrechez en la oferta.

Nuestros tamberos están aprovechando el precio recontra barato (en términos internacionales) del maíz local, producto de la intervención gubernamental mediante las retenciones y los ROEs verdes que limitan su exportación.

Es un subsidio indirecto de los productores de maíz a los tamberos, al menos en la visión de los tamberos de países vecinos. Tal es así, que en alguna oportunidad esto motivó que Chile pusiera un arancel diferencial a la importación de nuestros lácteos, como salvaguarda para su producción local de leche.

Con el actual nivel de producción debemos exportar, como promedio anual, el 30% de lo que producimos. Se estima que el consumo interno para el 2012 será de 210 litros/habitante/año con lo que muy difícilmente pueda aumentar más -debo aclarar que si bien varias ciudades tienen un consumo igual al de los países desarrollados, hay provincias como Jujuy donde el consumo de lácteos se compara al de Haití-.

Respecto del volumen a exportar también se refiere a un promedio; en los meses de primavera que estamos transitando, el porcentaje que debemos exportar supera el 40% del pico estacional y aquí es donde empieza a crujir el sistema.

Si bien se preveía este aumento en la producción, ya que cesó el cierre de tambos y los más organizados aumentaron sus rodeos y producción individual, no se hicieron las inversiones necesarias para procesar el actual volumen. Ante el intervencionismo gubernamental con cierre de exportaciones, cupos para exportar, precios máximos y ROELes -que además se aplican según el arbitrio, capricho y humor del "Pato Vica" oficial-, es bastante arriesgado hacerlo.

Además, lo más directo para procesar este nuevo volumen de producción es instalar más plantas de secado de leche pero cada planta requiere una inversión de varios millones de dólares; tampoco hay créditos disponibles para las PyMEs y las empresas grandes y medianas que podrían acceder al crédito externo a tasas muy bajas y plazos largos, están limitadas porque siamo fuori del mundo financiero internacional.

Las plantas de secado están trabajando a full y rechazando leche, al igual que muchas plantas queseras habilitadas para exportar, por lo que la sobreoferta debería destinarse a pequeñas queserías que estarían en condiciones de procesar esa leche.

Allá por el siglo pasado, con el excedente de primavera se hacía queso de pasta dura y se estacionaba hasta el próximo invierno, se elaboraba con leche barata y aprovechaba la estacionalidad en los precios. Actualmente estas pequeñas empresas queseras no son competitivas, en los últimos meses cerraron más de 60 solamente en la cuenca de Villa María.

Están atrapadas entre el precio que debieron pagar al tambero durante el año y el precio de venta de sus productos, que en los quesos blandos y semiduros es al menos 2 $/kg inferior al de las segundas marcas de las empresas grandes.

Tienen costos de elaboración, por falta de escala, que en algunos casos superan el 50% del valor de la leche -mientras que en una planta moderna con escala no supera el 15 a 18%-. Solamente pueden comprar a pequeños productores cercanos a su planta; normalmente es leche caliente y con una alta carga bacteriana, por lo que la calidad del producto final es dudosa. Estos son los que están pagando 1,25 $/l con cheques a enero y febrero. Lo único competitivo que les queda es la venta en circuitos informales y aprovechar la diferencia con quien debe pagar el IVA y los Ingresos Brutos.

Los consumidores son cada vez más exigentes en cuanto a calidad e inocuidad alimentaria y para satisfacer esta demanda se necesita equipamiento moderno, lo que representa ingentes inversiones. Tanto el tambero sin sanidad, calidad ni volumen, como la fábrica precaria tienen un futuro incierto. Esto no quiere decir que la producción artesanal no sea viable -el Parmigiano Reggiano conocido como el rey de los quesos, y muchos quesos europeos se elaboran artesanalmente-, pero hay una diferencia entre artesanal y precario.

Nuestra famosa inflación en dólares aumenta los costos de las empresas exportadoras y acota los mercados en los que somos competitivos: por ahora nos quedan Brasil y Venezuela que pagan precios elevados; pero acomodando el precio a lo que el mercado internacional pueda pagar, se debe poder canalizar la producción sin problemas.

Las últimas licitaciones de Fonterra parecen indicar que la leche en polvo tiene un piso de resistencia en torno a los 3.350 US$/t, que se puede tomar como dato para calcular el precio a pagar al tambero en el próximo año. Cada vez más, el precio en tranquera de tambo será un reflejo del precio internacional, por la necesidad de exportar una mayor proporción de nuestra producción.

Esperemos que la encrucijada actual sea solamente un dolor de crecimiento y que éste pueda sostenerse en el tiempo. La situación tenderá a normalizarse en los próximos meses, una vez superada la catarata primaveral de leche. Gracias a nuestras pregonadas ventajas comparativas y al maíz barato, podemos producir leche a menor costo que la mayoría de nuestros clientes y competidores. Tenemos un gran potencial lechero y la obligación de hacerlo realidad.

Fuente: Punto Biz - Fernando Miguez

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