Aunque cercano en el tiempo, el presente de la metalmecánica Pauny Zanello está dejando atrás una crítica situación que vivió a fines de los dorados ´90. Con una facturación que crece; con exportaciones a distintos puntos del planeta y un número cada vez mayor de trabajadores reincorporados a su planta fabril, la empresa espera cerrar el año con 800 tractores vendidos. En 2002, cuando un pequeño grupo logró reabrir las puertas y poner en marcha la cerrada industria Zanello, 6 tractores por mes salían de producción. Campo en Acción visitó Las Varillas, ciudad cordobesa sede de Pauny Zanello, donde casi 400 operarios trabajan en los distintos modelos. En diálogo con José María López, Director Comercial de la empresa, conoció el presente y el promisorio futuro de la fábrica, a partir de uno de los acuerdos de exportación, que colocará en Venezuela cientos de los fierros amarillos, ya clásicos en los campos argentinos. Pasado y presente “Pauny era un proyecto y tres años más tarde es una realidad” recordó el directivo. Además de la producción, López se refirió a la red comercial que se está armando: “hoy tenemos casi 50 concesionarios y estamos cubriendo el país. La facturación se ha triplicado y se abre una perspectiva en la exportación, con la posibilidad de colocar el 30, 35% de la producción en el exterior”. Antes de la exposición en Barinas, Venezuela, Pauny se abrió paso en Holanda, Rusia, Kazajstán, Colombia, Paraguay y Uruguay. “Casi 60 tractores fueron a estos países” apuntó. “Pretendemos seguir y duplicar la presencia, sumando lo de Venezuela” agregó el directivo de la metalmecánica cordobesa. La gigantesca fábrica -varias manzanas que son el motor económico de la ciudad- alberga además de las líneas de producción de tractores, los nuevos productos: máquinas pesadas – empezaron con motoniveladoras- destinadas al sector público; y minibuses- con capacidad para 29 pasajeros- comprados por el estado cordobés. EL clima político Sobre la situación del país y el horizonte para quienes invierten y producen, José María López consideró al escenario “como el ideal, donde las condiciones están dadas, el país (los gobiernos) deben seguir acompañando como hasta ahora y en la misma línea. Estuvimos 10 años a la deriva, sin reglas de juego claras, con competidores que tenían otro tipo de recursos. Gracias al gobierno nacional y provincial hoy podemos trabajar, y esto no se debe olvidar, es la industria la que da trabajo en el país” ponderó. El apoyo del campo Industrias Zanello fue siempre formadora de precios en lo que a tractores se refiere. Hoy, transformada en Pauny, sigue por la misma senda: “Estamos en esa línea, llevando tecnología al campo que se pueda pagar. Eso ayuda al productor, y gracias a ellos podemos evolucionar”. López no olvidó destacar uno de los méritos de los productos amarillo: “Pauny es una de las pocas fábricas con ingeniería propia, hemos readaptado todo a las necesidades del productor y estamos próximos a presentar el nuevo modelo de tractor (utilizará un motor “ecológico” a GLP de 200 caballos).Vamos corriendo al lado de la tecnología” manifestó el responsable comercial de la firma. Pauny-Zanello empezó a trabajar el 2 de enero de 2002 con un contrato de alquiler de la planta firmado con el juzgado que tramitaba la quiebra, pero consiguió en diciembre de ese año comprar un crédito caído por 14 millones de pesos con el Banco de Córdoba que los hermanos Zanello habían dejado impago. La garantía de continuidad llegó recién hace seis meses, cuando la empresa alcanzó a un acuerdo con los tribunales para la compra de las instalaciones por 25 millones de pesos. Pero antes de que eso se concretara tuvo que pujar en la adquisición con el controvertido empresario Sergio Taselli, ex concesionario de la mina de carbón de Río Turbio y actual administrador de los trenes Metropolitano, que competía con Zanello con su propia fábrica de tractores, mucho menos conocida entre los productores rurales.