Al documenento analizado pordés verlo haciendo clic en el archivo adjunto.
“Hace cuatro años que se repite una transferencia millonaria desde miles de productores hacia unas pocas empresas que son beneficiadas por la acción oficial en trigo. La complicidad de un funcionario público como Guillermo Moreno con los molinos y exportadores como Cargill registra pocos antecedentes históricos, sólo comparable con el pacto Roca - Runciman de 1933, aquel que consolidaba nuestra entrega a los capitales británicos”, sintetizó Eduardo Buzzi.
Enseguida el titular de FAA, que anoche presidió una reunión en Junín con casi 200 delegados del norte bonaerense y sur santafesino, afirmó: “Hay un creciente malestar de las bases. Vamos a agotar las instancias de diálogo, pero las autoridades deben ser conscientes de que los tiempos para verificar el impacto de posibles anuncios en materia triguera se va agotando. La cosecha está por finalizar, y no hay ningún resultado a la vista. Estamos en cuenta regresiva”.
En el documento técnico que Buzzi analizó junto a sus pares de la conducción federada, se le ponen cifras a la transferencia de recursos en materia triguera: “En la práctica para los productores opera una retención efectiva del 46 por ciento en trigo. Porque al 23 por ciento de derechos de exportación, debemos sumarle otro 23 por ciento adicional, que es el descuento que caprichosamente nos hacen exportadores y molineros”.
Según los cálculos del Departamento Técnico de FAA, “con la complicidad de la Secretaría de Comercio”, sólo este año habrá 688 millones de dólares adicionales para las grandes firmas que operan en un mercado cartelizado, como el del trigo. La cifra se obtiene de multiplicar los 51 dólares que se le siguen pagando de menos por tonelada al productor con respecto al FAS teórico, por las 13.500.000 toneladas proyectadas.
Por último, los dirigentes de FAA señalaron: “El costo total del trigo que requiere la molinería para elaborar todos los productos panificados que van al mercado interno, es de 600 millones de dólares. Con lo cual, con lo que los productores estamos perdiendo se le podría dar gratis el pan a todos los argentinos. Sin embargo, en las góndolas el pan no para de aumentar. Nosotros percibimos un precio fijo hace cuatro años por el kilo de trigo. Y en el mismo período, el pan aumentó casi un 150 por ciento”.
Fuente: Punto Biz
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