La Argentina arranca el 2009 con menos trigo. Los 8,3 millones de toneladas estimados por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) para la cosecha 2008/2009 alcanzan para abastecer al mercado interno que consume cerca de 7 millones por año. Pero la caída del 43 por ciento en la producción respecto de la campaña anterior, de 16,3 millones de toneladas, afectará en mayor medida al principal destino de las exportaciones de trigo: Brasil.
El saldo exportable está estimado en alrededor de 4 millones de toneladas de trigo, incluido el stock remanente del ciclo anterior. Si bien es significativamente menor al período 2007/2008, de 10,3 millones, los especialistas y molineros brasileños no se muestran preocupados sobre cómo se manejará la situación en los próximos meses. Para suplir la falta de importaciones argentinas, se usará el trigo nacional -hay stock en abundancia y, a partir de los meses de mayo y junio, Brasil empezará a importar de Estados Unidos y de Canadá. Por año, el país consume entre 10,5 y 11 millones de toneladas de trigo y produce menos de la mitad.
Importar de otros países representa un aumento significativo de costos, ya que la Argentina tiene los precios más baratos del mercado para Brasil. Los especialistas consultados por LA NACION esperan que el gobierno brasileño tome medidas para evitar el impacto de nuevas importaciones en los precios del mercado interno. Una de ellas, apuntada por Luiz Martins, presidente del Consejo Deliberativo de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), es la exención del Arancel Externo Común, un impuesto de 10% para importaciones de países fuera del Mercosur. La medida fue tomada el año pasado, cuando Brasil también sufrió limitaciones para importar de la Argentina y tuvo que comprar trigo estadounidense y canadiense. "Estoy seguro de que el gobierno, atento al abastecimiento interno, va a tomar una actitud semejante este año para que no le falte trigo a la población brasileña", afirmó Martins.
Según Eduardo Caierão, investigador de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa), "habrá un aumento de costos entre el 15% y el 20%, que presionará a los valores de los derivados del trigo". Difícilmente el gobierno permita un aumento en el precio del pan: En 2008, para evitar que los costos de las importaciones de Estados Unidos y de Canadá se vieran reflejados en el precio de los alimentos, se dispusieron exenciones de dos impuestos, Pis y Cofins, para el trigo, la harina y el pan.
Adriano Campos, director de Moinho Paulista (Molino Paulista) aseguró que hay stock nacional en abundancia y que el mercado mundial está muy bien abastecido. "Si tenemos que pagar más caro, paciencia, vamos a pagar más caro, pero trigo no faltará", dijo. El poder de negociación de los molineros radica en que si el gobierno no baja las tarifas de importación de países con trigo más caro, el aumento en los precios lo pagará el consumidor. Y en eso, Brasil toma mucho cuidado.
Producción nacional
La escasa producción y la política agrícola que pone trabas a las exportaciones argentinas incentivan la expansión de la producción brasileña de trigo que fue aumentando los últimos años. En 2006, se produjeron 2,2 millones de toneladas. En 2007, fueron 3,8 millones y en 2008, la producción alcanzó los 5,8 millones. La tendencia es que la producción nacional aumente en los próximos años para así depender cada vez menos de las importaciones de la Argentina. Si Brasil consigue incrementar la cosecha anual a tal punto que no necesite importar, nuestro país podría perder a su principal cliente de trigo.
Si bien Brasil parece haber encontrado soluciones a la falta de trigo, la situación lo perjudica. Para Antenor Barros Leal, vicepresidente de Abitrigo, Argentina se está transformando en un proveedor difícil porque le quita a su cliente la capacidad de planificación. "Argentina, que por décadas era el principal proveedor de trigo para Brasil, de repente se tornó poco confiable en su capacidad de producir y de exportar".
Fuente: La Nación
Envía tu comentario