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Por su uso como energía, la grasa sube de precio

Ante la falta de gas y de la imposibilidad de conseguir fueloil, muchos frigoríficos y plantas que procesan el subproducto hicieron funcionar sus calderas sobre la base de grasa.
23/07/2007 00:00 hs

A las industrias alimentarias y de cosmética y limpieza les han surgido nuevos competidores por el uso de la grasa. Es que desde la llegada del frío y de las restricciones impuestas en el suministro de gas a las industrias, la materia prima –clave en la elaboración de productos panificables y de jabones– se convirtió en un combustible alternativo para ser utilizado en los procesos productos.

El sebo, como se conoce a este subproducto de la industria frigorífica –además de aportar calorías a quienes consumen una galletita– es capaz también de calentar un horno industrial. Ante la falta de gas y de la imposibilidad de conseguir fueloil, muchos frigoríficos y plantas que procesan el subproducto hicieron funcionar sus calderas sobre la base de grasa.

La demanda adicional, si bien no generó escasez en el producto, provocó algunos ajustes en el precio del insumo, de alrededor el 15 por ciento. "La grasa sin refinar debería valer 1,80 peso por kilo y cuesta 2,10 pesos", sostuvo Jorge Gleria, presidente de la firma José Guma SA. La firma ubicada en Colonia Caroya adquiere sebo para la fabricación de su línea de jabones en pan, de tocador y de velas.

La producción de sebo, que depende directamente el nivel de faena bovina, está sujeta a estacionalidad. El pico de la demanda se registra durante el mes de marzo, cuando las empresas alimenticias generan sus stocks de galletitas para el año escolar y la industria jabonera mantiene el nivel de producción del verano por la persistencia del calor. "En ese mes, el valor de la grasa llegó a 2,35 pesos".

Poder calórico. En término comparativos con otras fuentes de energía, como el fueloil, quemar grasa es más caro. "El precio del combustible líquido es de 1,70 peso el litro, mientras que el kilo de grasa refinada llega a 2,50 pesos", comparó Germán Biga, gerente de Refinerías del Centro, establecimiento que refina el subproducto del recupero de la faena para la elaboración de margarinas y de sebo líquido.

En cuanto a su potencial calórico, la grasa nada tiene que envidiarle al gas. "Están ambos en alrededor de 9.300 kilocalorías, algo menos que el fueloil", destacó Biga.

Si bien su uso para combustible se dio en situaciones muy puntuales –en el caso de Refinería, para atender procesos industriales de alta prioridad– la demanda no llegó a resentir los volúmenes disponibles de sebo. Las empresas sostienen que su utilización como energía alternativa no alcanzó a superar el dos por ciento de la producción nacional.

En Santa Fe, algunos frigoríficos se vieron obligados a sustituir el fueloil (debido a su falta y a problemas en la logística de transporte) por el sebo generado en su faena.

En la integración del bovino, el sebo representa el cinco por ciento del peso vivo del animal.

Fuente: La Voz del Interior

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