“La industria y los exportadores de ganado en pie se declaran la guerra” fue la frase que utilizó la prensa brasileña para describir el conflicto generado entre ambos sectores después de que las asociaciones que nuclean a las empresas frigoríficas pidieran gravar las exportaciones del ganado en pie del 30 por ciento.
Se trata ni más ni menos que de las “retenciones” como se llama al gravamen vulgarmente en la Argentina, o derechos de exportación para decirlo con propiedad conceptual. El caso es que el ruralismo ganadero brasileño salió con los tapones de punta contra la industria para frenar cualquier impuesto.
Desde la Asociación Brasileña de Exportadores Ganado en Pie (Abeg) movilizaron a sus asociados para impedir que las ventas externas del sector sean gravadas. “Los embarques de ganado en pie representan menos del 1 por ciento de la faena” local aseguró el presidente de Abeg Daniel Freire.
La semana pasada Freire se reunión con la senadora Kátia Abreu, también presidente de la poderosa entidad ruralista CNA, y una de las principales referentes de la no menos poderosa bancada ruralista en el poder legislativo del vecino país.
Freire acudió a Abreu para solicitar su apoyo y trabajar conjuntamente contra la medida solicitada por la industria frigorífica local, que reclama al gobierno de Dilma Rousseff que los embarques bovinos en pie paguen un derecho de exportación del 30 por ciento.
Los ruralistas además accionaron en varios ministerios gubernamentales (Agricultura, Industria y de Hacienda) donde presentaron un documento técnico con el afán de demostrar que la exportación de ganado en pie no perjudica a la industria de ese país.
El estudio encargado a la organización Scot Consultoria, precisamente, demuestra que el total de animales vivos exportados en 2011 representa solamente el 0,97 por ciento de la faena total declarada, y que por lo tanto ambas actividades pueden convivir sin perjudicarse.
Pero la queja de la industria es que las exportaciones en pie desde algunos estados como Pará, desde donde sale el grueso de las ventas de ganado vivo, representaron el 20 por ciento de la faena local en 2011.
Según datos suministrados por el propio Abreu a la prensa especializada el año pasado, la exportación de ganado en pie desde Brasil completó en los años 2009 y 2010 una cantidad de 1.136.000 cabezas exportadas vivas, con expectativas de continuar creciendo.
El año pasado las exportaciones brasileñas de ganado vacuno vivo rondaron los 402 mil animales, cifra que representa menos del 0,2 por ciento si se contrasta con el rodeo nacional de Brasil estimado en unas 215 millones de cabezas, aseguran desde Abeg.
Desde el ruralismo brasileño, apelan a lo que en la Argentina algunos llaman “valor agregado hacia atrás”, ya que sostienen que gracias a la producción de ganado y el negocio de su exportación en pie, el sector proveedor de insumos ganaderos creció entre 1994 y 2010 un 85,6 por ciento.
El pedido de gravar las exportaciones de animales vivos desde la Industria se formalizó a fines de enero pasado cuando la Asociación Brasileña de los Frigoríficos (Abrafrigo), la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne (Abiec) y la Asociación Brasileña de la Unión de Industrias y Empresas de la Carne (Uniec), dieron a conocer un documento en el que afirman que la exportación de ganado en pie hacia otros países “representa un retroceso para Brasil”.
La industria pide un impuesto del 30 por ciento con el argumento de equilibrar la competitividad de los exportadores de ganado en pie y los frigoríficos ya que estos últimos deben pagar una cantidad de impuestos que los primeros no tributan.
Según las Cámaras Industriales la merma de la rentabilidad por la competencia desigual de los exportadores de ganado vivo implicó que en 2010 se perdieran en el sector frigorífico 42.500 puestos de trabajo, como consecuencia de la caída en la producción de carne vcauna.
Para Péricles Salazar, titular de Abrafrigo, la discusión no resiste el menor análisis. “Es más coherente agregar valor internamente que fomentar empleos en otros países”, declaró Salazar a la prensa local.
En la Argentina en tanto la exportación de animales vivos es muy acotada y viene decreciendo en los útlimos años. En 2010 las exportacione de animales vivos, según el Indec, fue de 26 millones de dólares, cifra que bajó a 24 millones el año pasado, una disminución del 12 por ciento.
El Enfiteuta
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