Por el impacto de los biocombustibles, los valores de las materias primas aumentarán entre un 20 y un 50% , según estimaciones de la OCDE y la FAO
Con el rápido crecimiento de la industria de los biocombustibles, los precios de las materias prima agrícolas, que en la actualidad representa el 20 por ciento de las exportaciones argentinas, aumentarán hasta un 50% durante los próximos diez años respecto del promedio de la última década, según previsiones oficiales.
"En los próximos diez años, estimamos que el aumento en los precios promedio de los productos agrícolas en los mercados internacionales crecerán entre un 20 y un 50 por ciento comparado con el promedio de los últimos 10 años", dijo a periodistas Loek Boonekamp, funcionario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
En su informe anual de "Perspectivas de la Agricultura" , la OCDE y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés) profundizaron la visión sobre el impacto de los biocombustibles en el sector agrícola entre este año y 2016.
Los aumentos más relevantes para la Argentina son los del trigo (el precio de la tonelada subirá un 20,5% hacia 2016, a US$ 183,2); las oleaginosas (los precios se ubicarán en US$ 299,6 en 2016, aunque se prevé un máximo de US$ 311,7 en la próxima campaña), y la leche descremada en polvo (aumentará un 35,5% a US$ 251,7).
"Las bioenergías se han transformado en un factor clave en el funcionamiento de los mercados agrícolas", dijo Boonekamp. "A mediano plazo creemos que elevarían considerablemente los precios en los mercados internacionales, a niveles mayores a los que anticipamos en proyecciones anteriores y por encima del promedio de los últimos 10 años", ahondó.
"Los precios subirán principalmente por la bioenergía, pero también esperamos un fuerte aumento en los productos menos afectados por la bioenergía, como los productos lácteos", dijo el funcionario, que sumó a la lista los cambios de política y la mayor demanda de alimentos.
En los últimos años, los biocombustibles se han vuelto un tema importante en los mercados mundiales de las materias primas, porque son cada vez más presentados como alternativas políticas, ambientales y económicamente amistosas a los combustibles fósiles.
Elaborados a base de granos, oleaginosas y azúcar, los combustibles "verdes" reducirían la dependencia de los combustibles fósiles, las emisiones de dióxido de carbono una de las principales causas del cambio climático e incrementarían los ingresos del sector agrícola.
Sin caídas a la vista. Pero más allá de la esta demanda adicional, en su panorama para el sector agrícola la OCDE y la FAO no esperan que los precios reviertan su tendencia alcista próximamente.
Esta suba, agregaron los investigadores, tendría también un efecto indirecto sobre los precios de los productos ganaderos, ante los mayores costos de los alimentos de consumo animal. De hecho, en la Argentina una de las razones por las cuales se fijaron compensaciones para la ganadería fue el aumento del precio del máiz, el principal insumo en la actividad de engorde.
La producción estadounidense de etanol, mayormente basada en maíz doméstico, crecería en casi un 50% este año y se duplicaría para 2016, según precisó el estudio.
"En consecuencia, el uso de maíz para la producción de combustibles, que se ha duplicado desde el 2003, se incrementará desde unos 55 millones de toneladas en el 2006 [...]a 110 millones de toneladas al final del período de proyección", dijo.