El sector será recibido por Alberto Fernández, Miceli y Urquiza; no se hablará de retenciones
Será el primer encuentro formal de alto nivel después del último paro agropecuario, de nueve días, realizado en diciembre.
La recorrida de los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías; Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi; Coninagro, Fernando Gioino, y Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, por los despachos de una Casa de Gobierno en refacción podría incluir un apretón de manos con el presidente Néstor Kirchner. Y hasta una inédita fotografía con él.
Después de las conversaciones telefónicas de Fernández con varios dirigentes ruralistas en los últimos diez días y la renuncia anteayer de un desgastado Miguel Campos a la Secretaría de Agricultura, todos los involucrados en este nuevo proceso de diálogo esperan hacer borrón y cuenta nueva. Las mayores expectativas están centradas en el currículum de Urquiza, antiguo colega de los ruralistas (fue delegado patagónico en CRA), actual productor dedicado a la cría de ovinos, santacruceño, ex funcionario de esa provincia, y hombre de llegada directa al Presidente (ver aparte).
Ayer, los líderes de CRA, FAA y la Rural almorzaron juntos y después estuvieron reunidos durante casi toda la tarde. El presidente de Coninagro, que se encontraba en el interior, no asistió, pero dio el visto bueno a ese encuentro. Allí se acordó una agenda de temas por plantear en la mesa de negociación: la necesidad de un plan ganadero que aumente el stock de animales y de una solución para la virtual intervención del Mercado de Liniers, donde rige una lista de precios máximos; el valor local del trigo, congelado en $ 370 la tonelada desde octubre pasado; las deudas de varios miles de productores con el Banco Nación, algunas de las cuales se arrastran desde el estallido económico de 2001.
También la situación de las producciones regionales como el algodón y el arroz, entre otras; el pedido de una reforma tributaria que reparta equitativamente la carga impositiva para el sector; el seguimiento del esquema de subsidios cruzados que está instrumentando el Gobierno para evitar que la suba de los valores internacionales de los granos cause una escalada en los precios de los alimentos (especialmente el propuesto por la cadena láctea); la elaboración de un plan nacional agropecuario en el que se establezcan los lineamientos generales de una política para el campo, y la definición de un interlocutor permanente que, se descarta, será Urquiza.
Cada uno con su libreto
Cada entidad puntualizará algunos temas más que otros en función de su perfil. Cabe recordar que CRA agrupa a más de 300 sociedades rurales del país, FAA representa a pequeños y medianos productores, la Rural tiene unos 10.000 socios individuales y Coninagro reúne a las principales cooperativas del sector (entre ellas, la segunda empresa láctea, SanCor, y ACA, la principal exportadora de cereales de capitales nacionales).
No será la primera vez que el campo lleve esos planteos al Gobierno. La misma agenda se trató en octubre pasado cuando Miceli recibió individualmente a las conducciones de varias entidades del sector, incluido el Frente Nacional Agropecuario (FAN). Por eso, los ruralistas tratarán de llevarse de este encuentro una respuesta clave: cómo continuará la negociación en el futuro.
En un anticipo de lo que podría ser la reunión, la conducción del FAN -encabezada por su presidente, Horacio Delguy- fue recibida ayer por dos hombres de Economía, el jefe de Gabinete de esa cartera, Carlos Cleri, y el asesor agropecuario de Miceli, Miguel Paulón. Ambos funcionarios le adelantaron a Delguy que ese ministerio lanzará en los próximos días un plan productivo de mediano y largo plazo que incluirá a todos los sectores, pero que tendrá un capítulo especial para el agro.
"En un encuentro como éste no se puede entrar en detalles; sí habrá que establecer ocho o diez grandes ejes de una agenda y un mecanismo de resolución. Por lo menos, hay un honesto espíritu de negociación, sin especulaciones", adelantó el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi. "Es necesario que sea realmente el cambio de una etapa y empezar un tiempo de concertación y de diálogo constante, que perdure en el tiempo", se esperanzó Fernando Gioino, de Coninagro. Hasta última hora de ayer, los dirigentes ruralistas -fuertemente presionados por sus bases desde hace meses, que ya les han hecho algunos cuestionamientos- repasaban los temas y hacían las últimas cuentas. Después de tanto pedir un interlocutor, ahora creen tenerlo, y luego de amenazar con un nuevo y más duro lockout , debutarán en la mesa de negociación a la que quieren llegar bien preparados.
LA NACION