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Producción con valor agregado: La nueva generación

En pleno corazón de la Pampa Húmeda, los Pierella le encontraron la vuelta al supuesto dilema entre gestión profesional y administración familiar. Trabajan unas 1.500 hectáreas. Parte propia y parte en arrendamiento.
12/08/2007 00:00 hs

Aprovechando la fortaleza de la confianza entre hermanos y con profesionalismo en el management, sortearon una cuestión que complica a más de uno en el agro argentino.

Son ya tres generaciones, que en base a la diversificación e intensificación, simultáneas, lograron crecer desafiando a la lógica.

Con base en Chañar Ladeado y Caferatta -dos pueblos vecinos del sudoeste santafesino-, los Pierella combinan agricultura de punta, producción intensiva de cerdos, feedlot y cría bovina intensiva (CBI).

Con una estrategia basada en incorporar dentro de la empresa toda actividad que puedan desarrollar de manera rentable y eficiente, los Pierella dan paso a la nueva generación en la conducción. Todo un desafío, pero también toda una oportunidad.

Hoy, la empresa está liderada por los tres hermanos: Alberto, Daniel y Osvaldo, "aunque de a poco la nueva generación se va involucrando en la gestión", destacó Leandro, el mayor de la camada de Pierellas que llega.

Trabajan unas 1.500 hectáreas. Parte propia y parte en arrendamiento. En las hectáreas alquiladas "logramos una relación de confianza mutua con el propietario. Allí, la continuidad resulta casi una consecuencia lógica del entendimiento", explica Leandro.

Como empresa familiar que son, encontraron un interesante diseño para poder, a la vez, ser muy profesionales en la gestión. "Si bien nos manejamos como una única empresa, cada uno de los tres hermanos tiene claramente asignado su porción de campo", enfatizó Leandro. En consecuencia, cada uno le arrienda a la sociedad su porción.

Pero la cosa no termina ahí. Cada hermano puede elegir participar o no de algunas de la unidades de negocios. Así, mientras Osvaldo y Alberto están en el negocio de engorde de cerdos, Daniel mantiene por su cuenta una unidad de CBI. "Se potencian así las ventajas de la escala; pero cada uno mantiene su individualidad", destacó Leandro.

La agricultura es el negocio principal, apalancando a nuevas actividades y permitiendo la intensificación de la empresa y promocionando los nuevos negocios.

"Estamos en una zona con un enorme potencial productivo. La estrategia apunta a maximizar los rendimiento en cada cultivo", destaca Leandro, actualmente responsable de esta unidad.

La secuencia de cultivos incluye maíz, trigo/soja de segunda y soja de primera; "aunque de a poco vamos bajando la superficie de soja de primera en busca de tres cultivos cada dos años", puntualizó. Los pilares son tres: siembra directa bajo rotaciones ajustadas, fertilización de reposición y selección de la mejor genética.

De la mano de la agricultura adquirieron una planta de silos, lo cual, a su vez, les permitió mejorar las condiciones de comercialización e incursionar en el feedlot y los cerdos. "La soja mayoritariamente va a puerto; en tanto que el maíz lo transformamos en alimento balanceado para el feedlot en la propia planta", enfatizó Leandro.

El trigo se canjea en molinos de la zona por afrechillo de trigo pelleteado, "que se utiliza en un 33% en la ración", agregó.

El feedlot cuenta con 3.000 cabezas, que venden a frigoríficos de la zona. Consultado sobre la rentabilidad en la actual coyuntura -altos precios de los granos e intervención en mercado de carne- Pierella destacó "que, si bien el negocio es muy finito, es rentable en la medida que se compre y venda bien".

Al respecto, es crucial "la gestión de compra que realiza uno de los hermanos Pierella, que viaja semanalmente a Corrientes para adquirir la invernada", aclaró.

Otro de los negocios, que parte de esta integración apuntalada en la agricultura, es el engorde de cerdos. "Tenemos confinados alrededor de 1.500 cerdos, lo cuales compramos con 40 a 50 kilos y vendemos con 110 kilos por animal", relató Leandro.

En este negocio, es fundamental tener aceitada la red de proveedores y clientes. Tanto en la adquisición de cachorros como en la venta de cerdos gordos, "contamos con 4 a 5 empresas en cada segmento, con las cuales normalmente nos manejamos". Esto permite contar con genética y sanidad asegurada; lo que nos permite luego entregar mercadería de calidad conocida.

"Incluso hacemos segregación por calidad, apuntando a capturar el máximo valor de cada categoría de gordos", puntualizó Pierella.

De cara al futuro, Leandro es optimista. "Entiendo que deberemos hacer foco en seguir creciendo en base al agregado de valor e intensificación de actividades", destacó. Como evidencia de ellos, comentó que "en la campaña pasada la rentabilidad del negocio de los cerdos fue similar a haber alquilado 200 hectáreas, pero utilizando sólo un cuarto de hectárea", graficó.

Respecto a la incorporación de la nueva generación, "hoy se está dando una nueva transición, como la que ya ocurrió hace 30 años con mi papá y mi tíos", explicó. Y, nuevamente, la especialización es la característica principal.

En la nueva generación de Pierella, hay agrónomos, un estudiante de contaduría y veterinaria, y fanáticos de la ganadería. Como se diría en términos futboleros: "Los pibes prometen, hay que ir dándole cancha. Pero siempre hacen falta jugadores de experiencia". En este caso, el "mix" generacional parece estar bien encaminado.

La visión de José Pierella es la que hoy sigue marcando el rumbo familiar. "Lo único que no vio mi abuelo fue la siembra directa y el feedlot, pero hubiese coincidido con el rubro y espíritu que tomó la empresa", concluyó Leandro, el joven ingeniero agrónomo.

Fuente: Clarín

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