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Promueven cultivo de colza para la producción de biocombustible

La colza, pariente del nabo o nabillo -esa planta de flor amarilla que la gente de la zona identifica como una maleza- , viene despertando particular interés como posible opción productiva en el Este de Mendoza.
15/08/2006 00:00 hs

La inquietud se extendió en ámbitos públicos y privados, al punto de generar muy fuertes compromisos en el plano político-institucional, y el incipiente nucleamiento de productores dispuestos -si no a cambiar- al menos a diversificar el perfil de sus explotaciones.

El tema había ganado el espacio público hace un año, cuando la Dirección de Agricultura y Prevención de Contingencias (DAPC) del Ministerio de Economía comenzó a buscar fuentes de energía como alternativa -no contaminante- al uso de gas-oil para combatir las heladas.

El interés fue creciendo, luego, al ritmo de una iniciativa impulsada desde la Estación Experimental Agropecuaria Junín del INTA, que hizo suya el Centro Regional Mendoza-San Juan de ese organismo. Y vino a plasmarse, ahora, en un acuerdo que involucra a los municipios de Junín, Rivadavia, San Martín, Santa Rosa, La Paz y Lavalle; la Delegación Este del Ministerio de Economía; la Experimental del INTA en la zona y una empresa privada que elaborará el combustible.

Se suman la Facultad de Ingeniería de la UN Cuyo que hará el control de calidad; mientras que la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria, en San Rafael, desarrolla otro prototipo y partes esenciales que podrían mejorar y tal vez abaratar la tecnología para la extracción de aceite.

Por lo pronto, sobre unas 15 hectáreas repartidas en parcelas situadas en diversos puntos de la región, avanzan los cultivos que, a partir de setiembre -con el inicio de la floración- comenzarán a recibir las colmenas que servirán para testear, en la zona, las aptitudes de la colza como productora de miel. Y que, en diciembre, estarán entregando la semilla, que tendrá por destino la elaboración experimental de biodiésel.

Opción atractiva

La especie se adapta a una diversidad de condiciones de suelo y clima.

Es una oleaginosa de la que es posible lograr -al procesar la semilla- entre un 45% y un 50% de aceite.

En Argentina, hay unas 20.000 ha de colza o canola distribuidas en la Región Pampeana, y un incipiente mercado alentado por la demanda de multinacionales que compran para exportar.

El ingeniero agrónomo Jorge Silva Colomer, coordinador de los estudios encarados por el INTA sobre esta especie, cree que "también en Mendoza puede ser una alternativa de diversificación. No sólo para elaborar biodiésel, sino también por una serie de propiedades que permiten darle otros destinos" (ver aparte).

Silva, que había hecho sus primeros intentos por instalar el tema cuando aún estaba al frente de la DAPC, asegura que "la gente tiene una gran necesidad de probar algo distinto". Y revela que se están organizando grupos de productores con apoyo de la Federación Agraria Argentina, otras agremiaciones y los municipios del Este.

Para esta iniciativa, el objetivo central es que los productores puedan autoabastecerse de carburante. Aunque los resultados se verán en diciembre, con la cosecha, se podrían obtener 3.000 kg de semilla/ha en producción bajo riego, superando el promedio nacional de 1.600 kg.

Si se considera que por cada 100 kg de semilla se pueden extraer 40 litros de combustible, tendríamos un rendimiento de 1.200 litros por hectárea cultivada en esas condiciones.

Los primeros estudios permiten estimar en $ 0,90 el costo para producir un litro de biocombustible a partir de la colza; pero falta determinar la incidencia de los subproductos en la ecuación económica.

Es que la iniciativa prevé comercializar la harina proteica y la glicerina que se obtienen, también, durante el proceso de obtención del combustible.

Fuente: Los Andes

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