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Sanidad vegetal Actualidad

Que un mosaico no te planche el cultivo

Un informe del INTA destaca que el virus del mosaico estriado está teniendo un creciente impacto en el trigo de Argentina. Esta enfermedad es de gran importancia en otras partes del mundo, debido a las disminuciones en el rendimiento.
31/08/2008 00:00 hs

En Argentina, el panorama de las enfermedades en trigo ha cambiado, evidenciándose una mayor incidencia en los últimos ciclos agrícolas. Así lo indica un trabajo elaborado por la Ing. Agr. MSc. Dora Carmona, de la EEA Balcarce INTA - FCA, UNMdP.

Según la especialista, la incidencia creciente del "wheat streak mosaic virus" (virus del mosaico estriado del trigo o WSMV), desde la provincia de Córdoba hasta el sudeste bonaerense, preocupa a los productores, focalizados en el conocimiento del ácaro vector, su distribución y dispersión, hospederos alternativos, y su monitoreo en relación al desarrollo fenológico del cultivo de trigo, como base para la concreción de un programa de manejo de la enfermedad.

Esta enfermedad es de gran importancia en otras partes del mundo, debido a las disminuciones en el rendimiento y a los problemas que ocasiona en las exportaciones, por su forma de transmisión por semillas y ácaros. Los síntomas se manifiestan como estrías cloróticas que pueden ser leves o severas, variado grado de necrosis, resultando en la muerte de macollos, en un reducido número de semillas y el marchitamiento de los granos.

En Argentina, se detectó en el 2002, en el área central de la provincia de Córdoba. En las últimas campañas, esta enfermedad estuvo presente en muestreos al azar realizados en esa provincia con incidencia de 10% en Arias, Corral de Bustos y Jesús María, por ejemplo, junto a un 7% en Río Cuarto.

En muestreos dirigidos, su presencia se detectó en la provincia de Buenos Aires: Azul, Tandil, Balcarce y Lobería, según productores con fuertes ataques y con severas disminuciones en el rinde.

Esta enfermedad es transmitida específicamente por el "ácaro del enrulado del trigo" o Aceria Tosichella Keifer ("wheat curl mite"). Este ácaro pertenece a la familia Eriophidae, y se caracteriza por su tamaño muy pequeño, casi microscópico (0.1- 0.3 mm), color blanco transparente a amarillo pálido, de forma alargada y, a diferencia de los ácaros de forma globosa, posee sólo dos pares de patas en la parte anterior del cuerpo.

El diminuto tamaño del ácaro y su ubicación en la parte interna de la inserción de las hojas, hace difícil su detección, lo cual se logra a campo solamente con una lupa de más de 20 aumentos, o al revisar plantas con un microscopio estereoscópico en laboratorio, en seco o en inmersión de alcohol.

El ácaro se alimenta de una amplia gama de gramíneas y adquiere el virus al alimentarse de las plantas infectadas. Permanece infectivo al menos por una semana o quizás toda su vida, según las condiciones de supervivencia, pero el virus no pasa a su descendencia.

Tanto el virus como el ácaro persisten en el estado vegetativo de las plantas de trigo u otras gramíneas, pero cuando éstas maduran y se secan ya no son buenos hospederos para ambos organismos.

Los daños se manifiestan en plantas pequeñas, con encrespamiento y enrollamiento de hojas jóvenes. El ácaro puede sobrevivir meses entre las hojas enrolladas de los macollos verdes de trigo.

Sobreviven bien hasta dos semanas con humedad y bajas temperaturas, y en zonas con escasos hospederos, pero no sobreviven en condiciones de baja humedad y temperaturas templadas.

El ácaro es mucho menos activo a temperaturas inferiores a 10° C, mientras que entre los 15° y 18° C y vientos de 25 km/h son condiciones ideales para su dispersión. Puede movilizarse lentamente entre plantas contiguas, pero dependen del viento para su rápida dispersión a mayores distancias.

Una vez que el trigo madura, los ácaros se movilizan hacia la parte media y superior de la planta para ser fácilmente transportados por el viento hacia los bordes del lote o áreas con hospederos alternativos, o "puentes verdes", que permitan su supervivencia. De esta forma pueden trasladarse fácilmente: la mayoría de las infestaciones se registraron dentro de un perímetro de 1 km desde la fuente.

Los trigos voluntarios juegan un rol importante en la epidemiología de la enfermedad, porque en estas plantas sobreviven los ácaros en el verano y pasan a otros cultivos importantes como el maíz.

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