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Biocombustibles Actualidad

"Argentina no puede caer en la trampa de energía vs. alimentos"

El peruano que lidera a la FAO, de las Naciones Unidas, aseguró que nuestro país posee las condiciones para ser un polo que abastezca la demanda de biocombustibles y las necesidades de alimentación, aunque su función es mantener el equilibrio.
02/08/2007 00:00 hs

Benites estará este viernes en la ciudad de Paraná para disertar en un Seminario organizado por la Boslsa de Cereales de Entre Ríos, el Nuevo Banco de Entre Ríos y la consultora Agro Austral Argentina.

"Desde la FAO estamos absolutamente preocupados para que el proceso que se está desarrollando a nivel mundial en general y en la Argentina en particular tenga una equilibrada consistencia entre alimentos y biocombustibles", aseguró José Benites, representante en la Argentina de la Food and Agriculture Organization (FAO) de las Naciones Unidas.

Este peruano que reside en nuestro país, y que tiene "el mandato de defender la matriz alimenticia", no estigmatiza a los biocombustibles, sino que más bien considera que, con equilibrio, puede convertirse en una oportunidad para muchos pueblos del interior del país. Benites estará este viernes en Paraná como disertante de una jornada sobre, precisamente, biocombustibles y el rol de Entre Ríos en el escenario actual, que cuenta, entre otras entidades y empresas.

Ante la consulta acerca de la resistencia que poseen muchos sectores sobre la producción de los combustibles de origen vegetal, Benites aseguró que en el caso de la Argentina no hay ningún conflicto, pero sí se producen mayores controversias en aquellos países de Centro América, África y Asia pues poseen mucha degradación de sus recursos y oferta limitada de alimentos.

"El asunto es tan importante que la FAO está organizando para el año próximo una cumbre mundial entre los jefes de Estado, sobre cambio climático, bioenergía, recursos renovables. Para eso estamos preparando información, recogiendo datos, para que se produzca un diálogo maduro en base a información confiable y que no se especule ni se sobredimensionen los ventajas y debilidades. Este tema tiene sus pro y contras", dice Benites, quien asegura que hay que ponderar el aún alto costo de producción y los cambios que se dan en la matriz energética, "porque los recursos no son inagotables y porque está cambiando el clima".

Alternativas

El entrevistado reconoce que, desde distintos puntos de vista, los países han adoptado frontalmente este tema. La FAO ha desarrollado herramientas para investigar los diferentes tipos de biomasa como forma de alimentación, incluso, "hay países como Suecia o Noruega, con dificultades para producir soja y maíz que están produciendo biocombustibles de segunda generación a partir de lograr etanol de la celulosa, por método de pirólisis. La demanda mundial está aumentando como también la demanda interna, y nuestros países tienen mucho por trabajar para satisfacer esa demanda, pero debe hacerlo ahora".

En este sentido, Benites aporta algunos datos sobre cómo se comportará la demanda de biocombustibles: Estados Unidos duplicará su demanda en 10 años, de 10 billones de toneladas pasará a 21 billones; Brasil más que duplicará, de 21 billones de litros a 44 billones; la China de 2 billones de litros a 3,8 billones, y la India se comportará de manera similar.

"Los países que tienen una política para promover biocombustibles lo venderán, otros serán vendedores de materias primas", vaticina.

De todas formas, Benites coloca a la FAO en una posición equidistante, "llevando un mandato claro por la alimentación. Trataremos de identificar cualquier elemento que pueda alterar la producción de alimentos, evitar grandes monopolios, y por otro lado desarrollar las ventajas y oportunidades que la nueva tendencia pueda significar para el mundo rural, beneficiando a los agricultores".

Sin embargo, cree que hay muchas cosas encaminadas en el mundo pero aún hay que invertir más en investigación. "Por otro lado, hay que ver la demanda interna, hay que sustituir el 5 % de gasoil por biodiesel, de nafta por etanol. Es posible que detrás de esto haya también un beneficio para poblaciones del interior que podrían tener planas locales".

Asimetrías.

—Algunos dicen que este proceso puede favorecer a las industrias del petróleo.

—Se especula que los grandes pueden verse favorecidos, sin embargo, otros que podrían competir son las cooperativas, como en Brasil que ya están compitiendo, y también agrupamientos de pequeños productores. Además, en el caso de la Argentina, los biocombustibles pueden ser un subproducto de otras industrias como las de producción de animales y leches. Puede darse una generación de industrias derivadas del proceso de biocombustibles, porque no todo se dispone para él, y esa es una ventaja de los establecimientos de la Pampa Húmeda.

—¿Por qué hay oposición de algunos países sobre los biocombustibles?

—La producción de energía y producción de alimentos puede ser complementaria. La preocupación central reside en países importadores netos de alimentos, como Japón, algunos países nórdicos o aquellos con poblaciones pobres de las grandes ciudades.

Es un tema relativamente nuevo —en Brasil ya tiene más de 30 años—, y cuando hay un tema nuevom, que le faltan sustentos, se producen especulaciones o temores de presentarlo en forma negativa o en forma optimista. Con buena información, poco a poco se van a reducir los dos extremos. No obstante creo que esto tendrá un aumento sobre los precios, que es bueno para los agricultores, y seguro que habrá industrias transnacionales que se quejen porque suben los precios. Lo importante es subir el número de alimentos.

Es por ello que no creo que debamos caer en la trampa de alimentos para energía, sino más bien, la Argentina tiene todas las oportunidades para tener alimentos y energía.

Fuente: Gustavo Sánchez Romero - Agro Austral

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