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Agricultura sustentable Actualidad

Reponer nutrientes, asignatura pendiente en la rotación

La rotación agrícola, que tiene a la soja como el principal protagonista, comienza a identificar al suelo como un socio estratégico irreemplazable.
04/08/2006 00:00 hs

La alianza se inició con la inclusión de la siembra directa y ahora parece reforzarse con la necesidad de reponer los nutrientes que la secuencia de cultivos extrae del perfil.

Sólo en la zona núcleo de la provincia (departamentos Unión y Marcos Juárez), la soja se llevó en la última campaña alrededor de 100 mil toneladas de nitrógeno. A nivel nacional, hoy sólo se devuelve al suelo a través de la fertilización el 25 por ciento del nitrógeno, 45 por ciento del fósforo, 15 por ciento de azufre y menos del dos por ciento del potasio que se llevan los granos.

Precisamente, el manejo de la nutrición y la fertilización del sistema fue uno de los ejes que incluyó la jornada Soja con Sustentabilidad, realizada ayer en el Hotel Sheraton Córdoba, organizada por Agroverdad.

Las experiencias de manejo en fertilización llevadas a cabo en el sudeste y norte de la provincia fueron puestas a consideración, de un auditorio de más de 1.500 productores, por los técnicos Vicente Gudelj, Agustín Bianchini y José Luis Fortunato.

"En planteos de soja de alta productividad, con rendimientos superiores a los cinco mil kilos por hectárea se necesitan invertir más de 100 dólares por hectárea en fósforo y azufre para lograr reponer los nutrientes", explicó Bianchini, en un claro ejemplo de la alta incidencia que tiene el aporte de nutrientes en la estructura de los costos de producción.

Ensayos

Si bien la tendencia es a usar más fertilizantes, "incluso hay casos puntuales de productores que están pensando en reponer el fósforo", precisó Gudelj, cada lote y modelo productivo pinta su propia realidad. "Por supuesto que en campos alquilados se fertiliza menos y es en estos casos donde, en el caso del fósforo, se tiene más en cuenta el análisis de suelo para definir la fertilización. En este sentido, por debajo de 12 partes por millón de fósforo Bray es factible de tener incremento en el rendimiento por la fertilización con fósforo", precisó el investigar del Inta Marcos Juárez.

De acuerdo con los ensayos realizados por la estación experimental en dos establecimientos de la zona núcleo (en Camilo Aldao y Corral de Bustos) durante las últimas siete campañas, se puede observar que en trigo y maíz con el tratamiento de reposición (agregar la cantidad de nutrientes que con la cosecha se llevan los granos) se obtiene un margen bruto similar que con el tratamiento de diagnóstico (agregar sólo los nutrientes necesarios para maximizar el retorno económico), que generalmente es el que se recomienda y realiza el productor.

"Con la diferencia que con el tratamiento de reposición, el balance de nitrógeno, fósforo y azufre es neutro mientras que con el de diagnóstico es claramente negativo", sostuvo Gudelj.

Según sus conclusiones, los tratamientos que reponen nutrientes logran los mejores rendimientos en trigo y maíz, mientras que la respuesta en soja se encuentran entre los tratamientos de más alto rendimiento.

Por su parte, los tratamientos que reponen nutrientes lograron más altos valores de proteína en trigo que está en la rotación.

"El margen bruto por hectárea para trigo y maíz con el tratamiento de reposición de nitrógeno, fósforo y azufre, fue similar o mejor que el obtenido en el tratamiento de diagnóstico de los tres nutrientes, mientras que para soja fue inferior", indicó Gudelj.

A pesar de los números que aporta el tratamiento de reposición de nutrientes, su adopción demanda ajustes. Según el técnico, requiere efectuar un buen manejo de los cultivos en el control de plagas, enfermedades, elección de materiales genéticos, fechas de siembra y rotación. "El objetivo es hacer un uso eficiente del agua y de los nutrientes aportados por la fertilización", precisó.

Hacia la frontera

En el norte de Córdoba, en los lotes con menos de 20 años de historia agrícola, el desafío en este ambiente es incrementar la cantidad de materia orgánica, un indicador que viene cayendo.

"Una rotación que estamos implementando, desde el año 2001, es la que incluye al maíz en el primer año para luego incorporar en el segundo el 50 por ciento de trigo/soja y el resto de soja de primera", explicó José Fortunato, un técnico con más de 20 años de experiencia en planteos productivos en la zona.

Con respecto al manejo de la fertilización en esta rotación, en suelos con hasta 40 partes por millón de fósforo no se incorpora este elemento.

"En el cultivo de trigo, el nitrógeno a aplicar se ajusta por balance de nitrógeno-nitrato (N-NO3) hasta 60 centímetros y con la disponibilidad de agua útil hasta los dos metros. Se desprecia el nitrógeno disponible por la mineralización debido al antecesor maíz; siempre la mayor parte del nitrógeno va al vuelo, antes de la siembra del trigo, y el resto incorporado al suelo con la sembradora", describió.

En este esquema, la soja se inocula y, en forma excepcional si es necesario, se aplica azufre como yeso al momento de la siembra. De acuerdo a lo manifestado por el asesor técnico, el límite teórico para empezar a fertilizar con azufre se toma en 12 partes por millón.

En la zona del Pie de Sierra, el manejo es diferente. Para mejorar las producciones de la zona y hacerlas sustentables, la recomendación es adoptar la rotación soja, trigo/soja-maíz; acortar las distancias entre hileras, a 35 centímetros o menos, tanto en los cultivos de soja de primera como de segunda. La sugerencia es también tener un buen diagnóstico de los macro nutrientes, en especial el fósforo por sitio específico.

La incorporación de la agricultura de precisión, en cosecha, siembra y fertilización, es clave para solucionar las diferencia de suelos, dentro de un lote.

"Establecer la fertilización con el criterio de balance de nitrógeno para rendimiento objetivo y de reposición de fósforo y azufre para rindes esperados de 90 quintales de maíz, 37 quintales en soja de primera, 27 quintales en trigo y 27 quintales de soja de segunda", sugirió Fortunato a modo de experiencia. Para los ajustes de azufre, la recomendación es efectuarlos con la siembra de soja, en caída libre con el suelo a través del cajón fertilizador de la sembradora.

Para Agustín Bianchini, responsable del Área de Prospectiva tecnológica de Aapresid, cualquier estrategia de fertilización debe incluir un plan que incluya: un diagnóstico, a partir del análisis del suelo, para el manejo de los nutrientes y la elección del producto a aplicar.

Fuente: La Voz del Campo

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