Al parecer, el operador se encontraba realizando los trabajos habituales y en una de las tantas maniobras, la pesada maquinaria se desestabilizó y tras ceder la superficie de apoyo, cayó a las aguas del arroyo.
El desbarrancamiento no fue violento, por lo que la dragalina no llegó a volcar en su totalidad, quedando parte sumergida y en su mayoría sobre la superficie a casi 45 grados de inclinación, por lo que el maquinista pudo salir sin inconvenientes, si que nadie resultara lesionado.
Personal de la empresa trabajaba con palas mecánicas socavando el terraplén, de manera de despejar el lugar y poder llevar a posición vertical la pesada máquina, para luego proceder a retirarla, tarea que se tornaba bastante complicada y que seguramente demandará varias horas.
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