La onda expansiva de las inversiones sobre el río Paraná llegó a la industria naval. El incremento de la exportación de granos, minerales e hidrocaburos, sumado al envejecimiento de la flota y a un tipo de cambio más favorable, generaron las condiciones para la recuperación de un sector de la metalmecánica que fue duramente golpeado en los 90 pero que en los últimos años creció más del doble que el Producto Bruto Interno (PBI).
Una corriente que se nota en el conjunto de inversiones previstas de navieras y dadoras de cargas (como Siderar, Horamar, Nidera y Río Tinto, entre otras) destinadas a la compra de nuevos buques, barcazas, remolcadoras, así como en las inauguraciones del astillero de Sabb en Rosario y del taller de reparaciones de UABL en Pueblo Esther. También en el desembarco de nuevos jugadores como Maruba, que en julio comenzará a transportar contenedores desde el puerto local. Este flujo inversor puede verse potenciado en el corto plazo por dos cuestiones clave: la prórroga de las normas (como el decreto 1010/2004) que dieron marcha atrás con los reglamentaciones que liberaron la importación y la materialización de los anuncios de nuevos instrumentos financieros para facilitar el crédito a esta actividad.
Desde las entidades que agrupan a la industrias navales prevén inversiones por más de 740 millones de pesos en los próximos años. Esta es sólo la cifra incluida en el programa de leasing del Banco Nación. El monto podría incrementarse si se concretan los planes de inversión de compañías pesqueras y de las firmas dadoras de carga que buscan contar con su flota propia. También si el Estado nacional acelera los proyectos que tiene en marcha en su triple rol de fabricante (astilleros Río Santiago y Tandanor), comprador (defensa) y y financiador del sector.
El presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (Fina), Horacio Martínez, aseguró que en los próximos cinco años las navieras y dadoras de cargas a granel comprarán más de 600 barcazas. Explicó que esto responde a la necesidad de renovación de sus flotas (el promedio de edad de las embarcaciones en Argentina supera los 20 años), el incremento del flujo de cargas por la hidrovía Paraná-Paraguay y a las nuevas exigencias ambientales. Es el caso de los buques tanque, que ahora deben ser de doble casco.
"La demanda está creciendo porque el río está explotando, existe una necesidad que todavía está siendo suplida por el traslado en camiones", señaló el directivo de Fina, quien explicó que además de las barcazas, las exploraciones petroleras en el Mar Argentino generarán una fuerte demanda relacionada con la construcción de plataformas.
En la hidrovía, el incremento de los volúmenes transportados en los últimos años pasó de 700 mil toneladas a más de 12 millones de toneladas, producto de la creciente cosecha de granos y otros comodities como minerales y productos forestales. En este sentido, la flota de barcazas se triplicó en los últimos 16 años: pasó de 300 unidades a 1.100. A razón de una barcaza por semana. Sin embargo, la mayoría proviene de la importación de unidades usadas desde Estados Unidos. Algunas ya cumplieron medio siglo de vida.
El presidente de Sabb, Diego Lamédica, estimó que sólo por la necesidad de recambio, las navieras generarán una demanda de unas cien barcazas anuales. Por eso, el astillero con base en María Juana y botadura en Rosario prevé llegar a fin de año con una capacidad de producción en serie para construir cinco unidades por mes.
El directivo señaló que la intención de la compañía reconvertida en ferronaval es captar una parte importante de esa demanda. Reconoció que se encuentra en negociaciones con algunas firmas, inclusive brasileñas.
Además del transporte de carga a granel (granos, combustible y minerales), Martínez aseguró que otro sector que impulsará la demanda de nuevas embarcaciones será el pesquero, que al igual que el barcacero sufrió la apertura indiscriminada del mercado.
Desde el sector también señalan al Estado nacional como actor que está fogoneando la demanda. Hoy los pedidos de construcción provenientes del Estado se dirigen a la incorporación o la reposición de embarcaciones para la Armada o la Prefectura.
Fuente: La Capital