El Ing. Agr. Pablo Benetti, preside desde el año 2011 la Asociación de Productores del Centro Norte de Entre Ríos (Aprocener). La entidad forma parte de la Federación Nacional Campesina, dentro de la cual comparte estrechos lazos de solidaridad con otras asociaciones que desarrollan similares mecanismos productivos.
¿Cómo surge APROCENER?
En 2004 desde la Cátedra de Sociología y Extensión Rural de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNER), se desarrolló un proyecto de extensión denominado “Plan para el desarrollo productivo y social en el centro norte de la provincia de Entre Ríos”. Uno de los objetivos de ese proyecto fue contribuir desde la Universidad con asesoramiento técnico a aquellos productores que tenían la intención de conformar una asociación cooperativa que les permitiera abordar el trabajo en conjunto.
Luego de varias reuniones con productores de la zona, a principios de 2005 se conformó Aprocener, la cual cuenta hasta el momento con más de 60 productores algodoneros de los departamentos de La Paz y San José de Feliciano, que trabajamos de manera cooperativa con insumos, semillas y la comercialización de la producción. Democráticamente decidimos formar parte de la Federación Nacional Campesina junto a otras organizaciones hermanas como la Unión Campesina de Chaco.
¿Cómo afrontaron el desafío tecnológico?
Desde los primeros pasos de Aprocener, se contó con el asesoramiento de tres técnicos, quienes comenzaron a investigar nuevas formas de cultivar algodón incorporando tecnología adaptada a las posibilidades de los pequeños productores de la zona. La tecnología que se usaba para trabajar el cultivo era muy limitada, artesanal, todo el trabajo se realizaba a mano; salvo para algunos productores grandes que llegaron a utilizar cosechadoras importadas de Estados Unidos. Éste tipo de tecnología resultaba imposible de adquirir por los pequeños productores.
Ya conformada la asociación, se logró contactar a técnicos del INTA de Reconquista y Santiago del Estero, quienes desarrollaron una técnica de cultivo denominada surco estrecho y una cosechadora adaptada para los pequeños productores, de arrastre tipo espiquer, llamada ‘Javiyú’. Esta nueva técnica conlleva un cambio en la forma de ver al cultivo: pasamos de una planta de más de 1,5 metros de altura con más de 30 bolillas, a una planta de 60 centímetros con 7 u 8 bolillas como máximo. La siembra a 30cm entre línea con 14 semillas por metro, y la incorporación de la aplicación de fitorreguladores que ayudan a que la planta no se exceda en altura, además de ayudar a un llenado de bolillas más grandes, fue todo un desafío para nuestros productores que venían, en muchos casos, con años de sembrar el cultivo de la forma tradicional.
¿Pudieron adquirir la maquinaria que necesitaban para este tipo de producción?
Sí, iniciamos gestiones ante el gobierno provincial por la compra de una cosechadora. En ese momento, el gobernador era Jorge Busti. Entonces, el anterior presidente de la asociación, Sergio Kipler, se paró frente al gobernador y le pidió una audiencia en un acto por entrega de subsidios. A partir de esa entrevista, fuimos avanzando hasta obtener la primera máquina. Luego de nuestra campaña inicial, crecimos en cantidad de asociados y afrontamos una mayor superficie; volvimos a gestionar nueva maquinaria ante el gobierno provincial, ya encontrándose Sergio Uribarri como primer mandatario provincial y Roberto Schunk en el Ministerio de la Producción. Se obtuvieron fondos de Nación para una nueva máquina, luego de varias reuniones y de hacer demostraciones acerca de la necesidad de la misma para producir y de nuestra imposibilidad para comprarla. En este caso fue una cosechadora autopropulsada.
¿Cómo modificó los rindes para la asociación?
La práctica del cultivo con esta maquinaria, a surco estrecho, fue diseñada para maximizar los rindes en pequeñas superficies y es adaptable a suelos pobres o de baja fertilidad, ya que cubre toda la superficie del lote impidiendo la aparición de malezas y aprovechando todos los nutrientes del suelo sólo para la planta de algodón. Además de la incorporación de variedades que poseen alto potencial de rinde y con un promedio de 10 hectáreas por productor, los rindes son superiores y por ende mayor es la rentabilidad del cultivo, siempre y cuando el precio acompañe.
El rinde promedio de la zona era de 1.500 kilos por hectárea de algodón en bruto. Produciendo con esta tecnología llegamos a un promedio de 2.500 kilos por hectárea, existiendo en algunos casos un rinde de 5.500 kilos por hectárea.
¿Cuántas hectáreas sembradas tiene en esta campaña la asociación?
Actualmente tenemos más de 500 hectáreas sembradas por miembros de Aprocener.
¿Cuál es el precio bajo el que la asociación comercializa su producción?
Para esta campaña, estando a días de comenzar la cosecha, estimamos un precio que estará entre los 2.000 a 2.500 pesos por tonelada; el precio depende también de la calidad de la fibra y de cómo se encuentre en general la producción. Si consideramos que el precio establecido por la Cámara Algodonera Nacional es de 2.700 pesos por tonelada, el precio que estamos manejando es aceptable. Mientras se mantenga sobre los 2.000 pesos por tonelada para nosotros está bien, porque también es muy importante el rinde. En este sentido, los lotes de la asociación están en muy buen estado, por lo tanto el precio de comercialización por tonelada es compensado con el rinde de la producción.
¿Con quienes comercializan el algodón?
En nuestro caso comercializamos con Tipoití, una empresa correntina que se encarga del desmontado del algodón; es decir, de la separación de la semilla, la suciedad y la fibra. Creemos que este viernes próximo podemos estar cargando los camiones con nuestra producción.
¿Cuáles son los próximos desafíos?
El principal desafío para este año es poder incorporar más productores y otros cultivos a la vida de la asociación; también iniciarnos en la apicultura, la cría de ovejas, la horticultura, entre otras actividades que venimos analizando para diversificar la producción. Defendemos Aprocener, porque es la herramienta de muchas familias en el norte entrerriano para lograr permanecer en el campo dignamente. Sabemos que llegarán fondos desde Nación para invertir en la producción algodonera; en este sentido estamos organizándonos para pedirle al gobierno provincial formalmente una audiencia para solicitar nueva maquinaria, y afrontar así nuevos volúmenes de producción que nos permitan cubrir las necesidades de los asociados.
FUENTE: Gualeguaychú a Diario
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