Las empresas locales exportaron más de US$ 616,5 millones en 2005 bajo este paraguas arancelario, llamado sistema generalizado de preferencias (SGP), pero los criterios de selección y los países beneficiarios serán sometidos antes de diciembre a su primera revisión en 20 años. El programa fija aranceles cero para más de 3400 productos de 133 países en vías de desarrollo, con el objetivo de ayudar a diversificar sus exportaciones hacia Estados Unidos, pero el Congreso y la administración republicana consideran que quedó desactualizado.
La Argentina y otros 9 países abarcan dos terceras partes del programa, que ascendió a US$ 26.700 millones en 2005, según las estadísticas oficiales del USTR. Y junto a Brasil, Venezuela, Rusia, India, Turquía y otros 7 países, podría ahora "graduarse", explicaron las autoridades norteamericanas. La revisión despertó suspicacias, ya que se anunció sólo dos semanas después de confirmarse el fracaso de las negociaciones de la Ronda de Doha por la falta de consenso sobre la reducción de los subsidios y aranceles agrícolas, con acusaciones cruzadas entre Estados Unidos, la Unión Europea y países emergentes.
Pero Stephen Norton, vocero del USTR, dijo que esta revisión "no debe interpretarse de ninguna manera como una medida punitiva, sino como parte de una amplia revisión del sistema generalizado de preferencias que iniciamos hace diez meses". Antes del anuncio, sin embargo, el presidente del Comité de Finanzas del Senado, el republicano Chuck Grassley, había anticipado que no se renovarían las preferencias para Brasil y la India, entre otros países que integran el G-20, como la Argentina, a las que acusó de entorpecer negociaciones de tratados comerciales de interés estadounidense en los últimos años.
Sin involucrarse en la controversia, la jefa del USTR, Susan Schwab, afirmó que la reforma apuntará a mejorar el reparto de las exenciones arancelarias, como lo pide el Congreso para renovar el programa que vence a fines de año. "Este programa sirve a los países en desarrollo como un puente importante que facilita su transición de preferencias unilaterales a una asociación económica completa", dijo. "Tanto EE.UU. como los países participantes se benefician con el comercio ampliado bajo el SGP y es importante que este programa sea reautorizado cuando expire", planteó.
Fuera del límite
Oficialmente, la Argentina y otros 12 países superaron al menos uno de los tres límites para integrar el sistema: excedió el tope de ventas en 2005, fijado en US$ 100 millones; el Banco Mundial la clasificó como economía de ingreso medio-alto, o la Organización Mundial del Comercio (OMC) comprobó que aporta este año más del 0,25% de las exportaciones mundiales de bienes.
En el caso de la Argentina, sus exportaciones con aranceles cero fueron creciendo en los últimos años, hasta llegar en 2005 a US$ 616,5 millones, cerca del 2,31% del total del programa. Todos los envíos locales -que incluyen cueros, maníes y productos que contienen aceites de soja, maní y girasol, entre otros- quedarán ahora bajo la lupa, según aseguró Norton a LA NACION.
El volumen representa poco más del 13% de las exportaciones argentinas, pero es uno de los rubros más afectados por los vaivenes políticos. En 1997, el USTR redujo a la mitad los beneficios preferenciales para el país en represalia por la legislación de patentes medicinales. Y en 2002 y 2003, en medio del colapso económico y político, las repuso y expandió. Una fuente de la Cancillería le bajó el tono al anuncio: "El programa es importante, pero no es el paraíso. Hay exportadores que saldrán perjudicados, pero tampoco caerán todos los envíos".