Quién hubiera pensado que la humilde mostaza que sirve para aderezar un pancho viene de un cultivo agroindustrial que tiene muy buenas perspectivas en la Argentina...
La mostaza blanca ((Sinapis alba) es un cultivo de grano que "se puede sembrar y cosechar con la misma maquinaria hoy disponible para el cultivo de trigo y es una alternativa más rentable para los pequeños productores que han quedado fuera de escala para la siembra de los cultivos invernales tradicionales, como el trigo o la canola, o que deseen diversificar su producción". Así lo indicaron los Ing. Agr. Ana Curioni, especialista en aromáticas de la Universidad de Luján y colaboradora de Agroconsultora Plus, y Osvaldo Arizio, rector de la misma Universidad, y referentes en el tema, al tiempo que sostuvieron que "este cultivo agroindustrial es promisorio para la Argentina".
"La mostaza es una planta emparentada con la canola, con la ventaja de ser más resistente a la sequía, al calor y a las heladas. Es una planta anual de estación fresca que puede cultivarse en ciclo corto, a menudo en rotación con otros cereales de grano, permitiendo la liberación temprana del lote con posibilidad de realizar cultivos de segunda. Por otro lado, deja un rastrojo con un volumen similar al trigo y de fácil manejo que permite realizar siembra directa, ya que su rastrojo queda con tallos anclados y erectos que permiten la libre circulación de los trenes de siembra. En cambio, el trigo deja un gran volumen de rastrojo acostado que impide lograr una buena penetración de los órganos activos de la sembradora", detalló a Clarín Rural el Ing. Agr. Walter Alfonso.
También ofrece beneficios en lo referente a la rotación de cultivos, "por presentar un sistema radicular pivotante más profundo que el trigo que permite generar durante su desarrollo un efecto de descompactación del suelo por efecto de sus raíces. Pudiendo superar los niveles de densificación de suelo que son críticos para la mayoría de los cultivos tradicionales con lo cual mejoraría las condiciones estructurales del suelo permitiendo tolerar mejor la sequía, y explorar más el perfil de suelo en busca de nutrientes. Por otro lado, la rotación con una crucífera permite cortar el ciclo de enfermedades que presentan las gramíneas invernales constituyéndose -junto con la colza- en excelentes alternativas ante estas situaciones", dijo Alfonso.
La mostaza se siembra tradicionalmente en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, con una superficie estimada en 400 hectáreas y con rendimientos promedio de alrededor de 500-600 kg/ha. Estos rindes son muy inferiores a los que podrían obtenerse y a los que logran los grandes productores mundiales como Canadá, República Checa y Hungría.
"Para lograr que la producción de mostaza compita en rentabilidad con los cultivos tradicionales hay que lograr altos rendimientos (más de 1.000 kilos) y precios iguales o superiores a los medios históricos (1,2 US$/kg)", destacó Curioni.
Claro que lograr un cultivo exitoso tiene sus secretos, desgranados por Alfonso:
uLas semillas a utilizar deben ser de excelente calidad fisiológica y sanitaria, lo que se puede comprobar con un simple análisis de poder germinativo previo a la siembra debiendo obtener resultados no inferiores al 85%. También hay que asegurarse un alto valor de pureza de la semilla para no ingresar al potrero malezas indeseables.
uEl potrero donde se implantará debe ser de buena calidad, sin zonas anegables, con un barbecho limpio y sin malezas de la familia de las crucíferas (nabo, nabón y mostacilla), las que competirán con el cultivo al presentar el mismo ciclo de crecimiento.
uElegir una fecha de siembra temprana y asegurarse una buena regulación de la sembradora para lograr una correcta uniformidad de emergencia y un adecuado standard de plantas.
Para no morir en el intento, "es importante utilizar el paquete tecnológico existente (de las Universidades Nacionales, el INTA, etc.) ya adaptado a las distintas regiones del país con posibilidad de producir mostaza", aconsejó Alfonso, al tiempo que destacó otro factor relevante: las decisiones de manejo. "Estas son las que llevarán al mejor aprovechamiento de esos recursos y, en conjunto con el monitoreo y control de las adversidades, las que permitirán alcanzar un cultivo exitoso", concluyó Alfonso.
Fuente: Clarín
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