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Control de plagas Actualidad

Una historia de éxito en Patagonia

Los métodos no agresivos de control de plagas demuestran de nuevo su eficacia. En la lucha contra las plagas mediante tecnologías de bajo impacto ambiental se ha apuntado un nuevo éxito con la erradicación de la mosca de las frutas en la Patagonia.
04/03/2006 00:00 hs

Los métodos no agresivos de control de plagas demuestran de nuevo su eficacia. En la lucha contra las plagas mediante tecnologías de bajo impacto ambiental se ha apuntado un nuevo éxito con la erradicación de la mosca de las frutas en la región argentina de Patagonia a través del uso de la técnica del insecto estéril (TIE), junto a otros métodos de control y monitoreo de plagas, y gracias al apoyo fundamental de un programa conjunto en el que colaboran la FAO y el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

El reconocimiento por parte de las autoridades fitosanitarias internacionales de la eficacia demostrada por esta técnica de control de plagas, llegó el pasado mes de diciembre, cuando el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) certificó oficialmente como área libre de la mosca del mediterráneo a la región de Patagonia.

Este éxito culmina una década de asesoramiento técnico por parte del Programa conjunto FAO/OIEA de Técnicas Nucleares en la Alimentación y la Agricultura, que colaboró con la aplicación de la TIE como parte de una estrategia de manejo integrado de plagas. El citado programa trasladó a Patagonia en la década de los 90 a uno de sus expertos para asesorar a las autoridades argentinas de Protección vegetal en el uso de esta tecnología.

La TIE consiste en criar grandes volúmenes de insectos que son esterilizados mediante bajas dosis de radiación gamma. Los machos estériles son liberados después en las zonas infestadas para que se apareen con las hembras silvestres de su misma especie, sin que tengan descendencia. Si la cantidad de machos estériles supera con creces a la de machos silvestres, la población silvestre pronto disminuye y gradualmente desaparece.

"Se trata de un control de natalidad, que a diferencia de otros métodos de control de plagas, es ecológico y no tiene impacto en la biodiversidad ni daña al medio ambiente. Como los insectos que se liberan son estériles, no pueden establecerse en el ecosistema y por ello carecen del potencial de causar efectos adversos en el futuro", explicó Walther. R. Enkerlin, miembro del programa conjunto FAO/AIEA, que impulsa desde hace años proyectos encaminados a la aplicación pacífica de la energía atómica en agricultura.

Enkerlin subrayó que otra ventaja de la TIE es que los insectos estériles se pueden liberar desde aeroplanos, incluso a gran altitud, lo que asegura una distribución uniforme. Ello hace que esta técnica se pueda emplear en hábitat de difícil acceso, como los bosques, las regiones montañosas o las zonas protegidas.

"Al tiempo que se limitan las pérdidas en las cosechas o en la ganadería, esta técnica permite también reducir el uso de insecticidas y hacer que los enemigos naturales actúen contra las plagas", explicó al resaltar las ventajas de la TIE frente a los plaguicidas e insecticidas convencionales que eliminan todo tipo de fauna y son peligrosos para los humanos al tratarse, en algunos casos, de sustancias neurotóxicas.

Ventajas económicas para los exportadores

Tras el reconocimiento por parte de la APHIS, Patagonia podrá exportar frutas y hortalizas -en su gran parte peras y manzanas- hacia el mercado de EE.UU sin ser sometidas a cuarentena, con un importante ahorro para los exportadores, calculado en unos 2 millones de dólares estadounidenses, según el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina.

La decisión beneficia en especial a las áreas de Río Negro y Neuquén. En vista de los resultados, el ministerio argentino de Agricultura ha anunciado que financiará un nuevo proyecto de gestión integral de plagas que incluye la TIE en unas 56.000 hectáreas de la principal región productora de cítricos en el país, en las provincias nororientales de Entre Ríos y Corrientes.

El resultado en Patagonia se obtuvo a través de la estrecha colaboración de diversos organismos gubernamentales, no gubernamentales y los productores, entre ellos el citado Senasa, además de la Fundación Barrera Patagónica (FUNBAPA).

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