Diversas regiones del mundo han alcanzado desarrollos notables por el sólo hecho de estar asentadas a orillas de un río importante. Los puertos han sido históricamente una fuente de desarrollo permanente para las ciudades que los poseen.
Sin embargo, el caso de Concepción del Uruguay muestra la excepción a la regla. El único puerto de ultramar que posee la República Argentina sobre el río Uruguay está paralizado. Lo que supo ser fuente de trabajo para miles de personas hoy es sólo una “changa” que aparece una o dos veces por año cuando el río crecido permite el ingreso de algún buque que se arriesga a cargar sus bodegas a la mitad de su capacidad para no quedar varado a la salida. Los años 1997 y 1998 marcaron un hito que hoy es la prueba concreta que marca que, con el río en condiciones, el puerto funciona.
En aquellos años, con la profundidad adecuada, ingresaron 100 buques por año. Se exportaron cereales, citrus refrigerados, soja que bajaba desde Paraguay a granel en trenes cargados que completaban las bodegas de decenas de barcos.
Todo quedó en la historia. El río fue dragado como corresponde por última vez hace más de 15 años, hoy apenas si pueden ingresar pequeños barcos y con riesgos. El dragado demanda una inversión millonaria, y a las autoridades nacionales, únicos referentes posibles para financiar la obra, parece no importarle esta terminal portuaria, la región, ni que los productores paguen los sobrecostos que demandan transportar toda la mercadería vía camiones hasta Rosario o Buenos Aires.
La falta de aprovechamiento del río Uruguay ya dejó de ser un problema para el puerto de Concepción del Uruguay para convertirse en un ancla que paraliza a toda la región que no puede aprovechar este motor sin funcionar.
Hoy, en la ciudad de Montevideo, se reúnen autoridades y representantes de las comunidades entrerrianas y uruguayas que viven a orillas del río Uruguay. Quieren unirse, quieren mostrarse, quieren exigir, quieren desarrollarse juntos. Los entrerrianos y los uruguayos se juntaron y formaron el Comité Binacional Hidrovía del Río Uruguay, una intención que pretende generar fortaleza conjunta para exigir ser escuchados y atendidos por los gobiernos de los dos países, pero por sobre todas las cosas, por la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), el organismo que ambos países formaron para ocuparse de estos temas, y que parece totalmente ajeno a lo que todas las ciudades están exigiendo.
Es la primera vez que un trabajo entre entrerrianos y uruguayos avanza tanto. Quizá sean estos los primeros pasos que dan juntos este millón de personas que comenzaron a mirarse y a trabajar como miembros de una misma y única región que parece cerrar filas para defender lo que les corresponde.
Fuente: Diario UNO
Envía tu comentario