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Grupo Pampa Sur Actualidad

Una utopía y un desafío para la Argentina del Bicentenario

En nuestro primer siglo de vida festejamos lo que parecía un modelo triunfador y un futuro expectante, que mas allá de defensores y detractores, mostraba una clase dirigente que tenía una visión de nuestro futuro.
29/06/2007 00:00 hs

La Argentina durante gran parte del siglo pasado no ha tenido una política de estado en general, pero en uno de los ítems donde esta concepción errática se ha notado claramente, es en materia agraria, y en lo referente a la cadena agroindustrial y agroalimentaria.

En general las propuestas se han enrolado en una posición llamada liberal-conservadora por un lado, más cercana en general a los propietarios agropecuarios pampeanos, según opinan la mayor parte de los estudiosos, con prevalencia sólo en los principios del S.XX; y otra conocida como "industrialista" que representa a sectores y clases con intereses preponderantemente extrarurales, que ha influido mayoritariamente en las últimas décadas de la vida política argentina.

Sólo quizás el "desarrollismo", tuvo una posición de representar los intereses de la burguesía urbana-industrial local, con un sesgo intermedio y más conciliador con la propuesta ruralista.

En la actualidad dichos planteamientos han sido dejados de lado en todos los países desarrollados, e incluso por parte de los economistas modernos, que hablan ya de la íntima relación entre el campo y la industria, de la agroindustria, de la cadena agroalimentaria, y en general de la cadena de valor.

Los ideologismos y preconceptos en la Argentina, que salen a la luz con debates, como el precio de la carne, hacen ver, que también seguimos atados a nuestro pasado inconducente y decadente.

Seguir hablando de la "renta diferencial de la tierra", casi como un beneficio de los productores agropecuarios, la "plusvalía" del sector, e incluso escuchar términos como "oligarquía terrateniente", o buscar la asociación con regimenes dictatoriales, muestra la antigüedad de nuestros debates públicos.

Desde que creamos el Grupo Pampa Sur, en el año 2004, nos propusimos como uno de nuestros objetivos lograr que el sector más importante de la vida económica argentina tuviera la cantidad de representantes que se merecía, al igual que tienen por ejemplo nuestros países hermanos y vecinos de Uruguay, Chile o Brasil por poner sólo algunos ejemplos; posteriormente nos dimos cuenta de las grandes resistencias que muchas de nuestras ideas tenían en los pasillos de la comunicación argentina, sea en los claustros universitarios, en los formadores de opinión, hasta en gran parte de la ciudadanía. En general en toda una cultura "urbana" donde es necesario difundir la inexactitud de muchas apreciaciones, debatirlas en los medios de comunicación, en las aulas, en los Partidos Políticos y en general, en todos los ámbitos de la vida social de nuestro país.

Comenzar una etapa de reconstrucción, de la necesaria identidad que estas ideas deben tener en la vida política argentina, a partir de la necesidad de contar con representantes en la legislatura Nacional, las provinciales, e incluso en los Concejos Deliberantes. Con Intendentes, Ministros y funcionarios, que adscriban al postulado de administrar, teniendo como eje a la producción, y al fortalecimiento del sector generador de divisas más genuinas de nuestra Patria.

Incentivamos la participación de la Juventud, no sólo de hijos o familiares de productores agropecuarios, o estudiantes de carreras afines como agronomía o veterinaria, sino que nos hemos reunido, formado y debatido con cientos de estudiantes y dirigentes de centros de estudiantes, con quienes en el idealismo y la

posibilidad del sueño de su futuro, idealizamos con que el Presidente del 2011, sea el punto culmine de esta estructura de poder.

Que el Presidente de nuestro Bicentenario construya esa Argentina del Centenario, que se ubicaba entre los diez primeros países del mundo, teniendo en cuenta la aparición en el S.XX de movimientos sociales como el socialismo, el radicalismo y el peronismo en la Argentina. Es decir una Argentina poderosa, rica en producción, y

desarrollo, pero inclusiva, en la necesidad, que sea una Argentina para todos.

Una república que pueda competir convirtiéndose en uno de los principales productores de alimentos del mundo, pero que destruya la pobreza, la marginalidad y la desigualdad entre sus ciudadanos.

Desde nuestro nacimiento dijimos que nos faltan dirigentes en lo público que eviten la permanente improvisación, líderes como en Aacrea, Aapresid, Acta y tantos otros grupos agropecuarios, que desde la actividad privada, y lo empresarial, marcaran el camino que convierta a la Argentina del presente en una potencia productora y exportadora de alimentos, energía, y construya en otras ramas del saber las

diferencias y ventajas comparativas que tenemos en las ciencias agrarias.

Hombres, mujeres y familias de la producción, que en el convencimiento que así como el S.XX fue el siglo de la informática y de las comunicaciones, y el S.XXI será definitivamente el siglo de la biotecnología y de la ingeniería genética, entiendan que es prioritario en una República la actividad y participación política y cívica,

y la injerencia en los asuntos públicos que hacen al bien común de los argentinos.

PROSPECTIVA

Numerosos estudios de países desarrollados que tienen espacios , estamentos y estructuras especiales en sus Estados para estudiar el futuro y prever las acciones de sus Gobiernos, utilizando metodologías de prospectiva, detectan los principales problemas y tendencias que caracterizarán al escenario mundial en las próximas décadas.

A diferencia de los gobernantes argentinos, cuya futurología o métodos científicos prospectivos nunca superan las próximas elecciones, el Ministerio de Defensa Británico, resumió la imagen del mundo futuro en 3 palabras: superpoblado, marxista e infectado de grupos violentos.

Indudablemente por lo menos algunos de los puntos llaman poderosamente la atención.

No por supuesto la superpoblación, que además de aumentar la necesidad de alimentos en el mundo, exige la integración y armonía en la distribución territorial y demográfica que debemos tener los argentinos. Porque además de la cantidad en volumen de habitantes, la concentración en grandes urbes es otro de los ejes del

presente y del futuro.

Por esto y tantos otros motivos, los grandes países del mundo apoyaron claramente la cadena agroindustrial como necesario fortalecimiento del desarrollo regional y el fomento para el empleo en el campo.

Ese Estado Federal que construyó Estados Unidos y esa recurrencia europea a no tener ciudades con más de 5.000.000 de habitantes no es nada casual o aleatoria, como tampoco los subsidios agrícolas, sino que constituyen verdaderas políticas de Estado.

Los grupos violentos ya se visualizan en el presente y se teme su fomento en el futuro en especial en países donde el desorden, la falta de normas y reglas, la ilegalidad como costumbre, y la falta de sanciones, se fomenta desde la cúspide del poder.

En la Argentina cada vez es más frecuente observar, desde lo histórico hasta el presente, una característica específica: la justificación de determinada violencia, con un estereotipo de considerar algún tipo de violencia como "buena" y otra considerada "mala".

Teniendo en cuenta la diferencia entre la violencia política y la común, e intentando por supuesto no criminalizar la protesta social, es igualmente necesario que no se permita impunemente el quebrantamiento de la ley, sino establecer un sistema y unas reglas de juego claras, precisas y tipificadas, que iguale a los

ciudadanos ante la ley.

Pero si hay algo que por lo menos es considerado sorpresivo, por lo menos para todos aquellos que tras la caída del Muro de Berlín y el famoso "fin de la historia" lo dieran por hecho, es el resurgir de las ideologías comunistas o que resaltan la lucha de clases como el marxismo.

Dentro de los grandes virtudes de la globalización está el acelerado progreso técnico, el fuerte aumento de la productividad y la reducción de la pobreza, pero están también riesgos y problemas aún no resueltos como el acelerado proceso de concentración económica, la mayor desigualdad distributiva que debilita la cohesión

social y la brecha cada vez mayor entre los ingresos por habitante del mundo desarrollado y el de los países más pobres y gran parte de los emergentes.

La masificación de las comunicaciones y la ostentación de ciertas sociedades, sectores y personas, acentuará el resentimiento entre los menos aventajados y perdedores.

Aunque haya una mejoría global en términos cuantitativos, en las estadísticas, e incluso mejores condiciones de vida para la humanidad en general, muchos no visualizan una mejoría personal y sienten una mayor incertidumbre individual.

En los medios masivos de comunicación –en especial con el poder notable de la imagen televisiva- millones de personas pueden ver las diferencias abismales en formas y tipos de vida entre las personas, familias y naciones, que se acentuarán en el futuro.

Detrás de la maravilla de la globalización y de la proliferación de los medios de comunicación digitales, que otorgan un sentimiento de igualdad y publicidad destacable, se encuentra también un dato incontrastable, imposible de soslayar: cada vez más el hombre se resigna menos a no poseer ciertos bienes de consumo, de placer o de confort – de más está decir que menos aún los que sufren necesidades básicas insatisfechas- y por ello la equidad social ocupará un lugar central en la agenda social.

Si a este realidad se le suma que los estudios prospectivos indican que las tres áreas que mas afectarán a la vida de las personas serán el cambio climático, la globalización misma y la inequidad social, veremos como la cadena agroindustrial y agroalimentaria en su totalidad DEBE DARSE CUENTA de la necesidad de difundir su

mensaje en beneficio de la humanidad y en defensa de sus propias familias.

No es el objetivo de este trabajo destacar o no la justicia de los reclamos sino analizar datos de la realidad que conducirán a que las percepciones de injusticia de la población que provocarán mayor inestabilidad social, y seguramente la misma será de sesgo e ideologías anticapitalistas.

Como bien dice el estudio mencionado, el modelo capitalista occidental igualmente seguirá representando el paradigma económico para el futuro por venir, a la vez que el modelo cultural dominante, pero las expectativas respecto de las promesas de bienestar contenidas en dicho modelo se acrecentarán en gran medida.

DOS MODELOS

Frente a este análisis, y a pocos años de nuestro Bicentenario, se puede propender a:

1.- Tratar de equilibrar las diferencias sociales, con un Estado eficaz, que contemple el acceso público a la salud, la educación y a una vida de calidad, estimular una dinámica social que otorgue mayores posibilidades de igualdad y movilidad.

2.-O se puede intentar – como muchas veces en la en la Argentina se hace- llevar a una sociedad de bronca, enfrentamiento y resentimiento, oculta tras un máscara de demagogia que profundice las diferencias sociales, aunque detrás de ello se esconda un proceso cada vez mayor de concentración, inmovilidad social o determinismo, ahondando las desigualdades y acentuando la economía de escala o de volumen.

Nosotros como gran parte de la cadena agroindustrial y la gente de nuestro Interior profundo y trabajador, así como el de millones de personas que habitan en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y las grandes ciudades argentinas, apostamos a que la sociedad del Bicentenario se construya con consenso; en concertación, articulando los distintos actores sociales que eviten las marcadas diferencias, y dé la posibilidad de progreso a todos los argentinos, en el marco del respeto a la ley y a la propiedad.

Otros, prefieren zanjar las diferencias y profundizarlas mostrando como enemigos permanentes a las empresas, a los empresarios ,a los propietarios, a los productores agropecuarios, a los comerciantes, y en general a todas las minorías que detentan determinado status económico, provocando e incentivando el resentimiento y el enfrentamiento entre argentinos.

DARSE CUENTA DE LA BATALLA CULTURAL Y DEL PODER

Creo que es fundamental DARSE CUENTA de esta realidad, porque mas allá de la sociedad del conocimiento; del debate de ideas y la realización de acciones para que los argentinos puedan darse cuenta que existen opciones para mejorar su condición; de la necesidad de trabajar y construir distintos grupos que no tengan como objetivo acceder al poder; debemos siempre recordar, para entender la visión desde la política, y en especial muchos rasgos de la Argentina del presente a Gramsci, con el cual podemos no coincidir en muchas de sus facetas, pero que respetamos profundamente en sus análisis de construcción del poder:

"Las victorias ideológicas preceden a las victorias electorales".

Para transformar la Argentina sin tomar el Poder debemos ganar la batalla de la comunicación, de las ideas y cultural, para luego transformar la realidad desde el poder.

Podemos Transformar el pensamiento de los argentinos sin tomar el poder, pero la realidad y nuestro futuro luego, sólo lo transformaremos con Poder.

Nosotros debemos ganar la batalla ideológica y cultural en la Argentina, que venimos perdiendo masivamente en muchos aspectos hace años, y acceder a lugares claves del poder, no por nosotros sino porque de lo contrario nunca cambiaremos la realidad de hambre y exclusión de millones de argentinos que nos angustia.

Los 50 años de historia de los Grupos Crea, sus más de 1800 miembros en todo el país, las 3.500.000 hectáreas en producción, pero en especial que sean productores agropecuarios que trabajan en "grupo", que buscan anticiparse a los desarrollos del futuro; el permanente desafío a las convenciones de los productores asociados a Aapresid que hacen exponiendo permanentemente la importancia de enmarcar las decisiones en un sistema de pensamiento con la búsqueda de un actitud y de un modelo para la innovación; y la renovada actuación de Acta (Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria) con el compromiso de las 4 Cámaras que la componen (Asa, Casafe, Cafma y Caprove) que reúnen a más de 140 empresas que generan puestos de trabajo para más de 50.000 familias argentinas desarrollando la biotecnología, comprometiéndose con la seguridad ambiental y sanitaria y generando investigación, inversión y desarrollo hacen que EL GRUPO PAMPA SUR SALUDA ESPERANZADO A ESTE ENCUENTRO PARA TRANSFORMAR LA ARGENTINA A PARTIR DEL DEBATE DE NUEVAS IDEAS

Por ello queremos manifestar públicamente nuestro acompañamiento, defensa y sostenimiento del Plan Institucional presentado.

Dr. Miguel Saredi

Pte. Pampa Sur

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