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Presidente honorario de Aapresid Actualidad

Víctor Trucco, el hombre que busca derribar mitos

Cuestiona las “ideas falsas que ya están sacralizadas” y que, según su criterio, impiden el progreso del país. Defiende la soja y el uso del glifosato, y califica de “ignorantes” a quienes cuestionan la expansión de la oleagin
08/08/2009 09:32 hs

Para muchos productores la siembra directa, el sistema basado en la labranza cero, es, literalmente, una religión. Es la tecnología que permite “crear” suelo pues le agrega materia orgánica y de esa forma garantiza la sustentabilidad de los sistemas agrícolas y la preservación del medio ambiente. Y esa religión —como todas las religiones, claro— tiene sus apóstoles: Víctor Trucco es uno de ellos, tal vez el principal.

Presidente honorario de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y titular de la Fundación “Darsecuenta”, Trucco estuvo en Paraná el jueves, disertó en el salón auditorio de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos y habló de los mitos que, según su criterio, impiden el progreso del país.

“Si a la Argentina le va mal es porque los argentinos hacemos las cosas mal”, asegura Trucco, y por eso el hombre busca derribar “ideas falsas, sacralizadas, que ya son mitos”.

Una de esas ideas falsas, señala, es la que afirma que “el campo no agrega valor, que no genera trabajo. Cuando el campo, en realidad, crea valor” porque “la primera etapa del agregado de valor es agregarle valor a la tierra. ¿Qué pasaría si no hubiera cosechas?”.

Otra es la que asegura que “el problema argentino es que nosotros exportamos lo que consumimos, y si lo que exportamos vale mucha plata, lo nuestro es caro. Ahora, qué pasaría si a eso lo tuviéramos que importar... sería terrorífico”.

EL “YUYO”.

La soja, tan vilipendiada por algunos sectores —hasta por el Gobierno, a pesar de que vive de ella—, es enfáticamente defendida por Trucco: “Ha cambiado la suerte del país, de los pueblos del interior”, remarca.

“Dicen que la soja es una porquería cuando se trata de la principal fuente de proteína vegetal de la humanidad. Es un producto que tiene 5.000 años, fija el nitrógeno atmosférico —lo toma del aire— y es vital para el ser humano”, agrega. “Y nosotros, los argentinos, somos los principales exportadores del mundo de proteína vegetal”.

Además, añade, cuando la gente “dice que nos vamos a quedar sin suelos por culpa la soja es ignorancia pura”. “Las plantas no deterioran los suelos. Lo que se llevan de los suelos son nutrientes —fósforo y otros elementos— que basta con reponer. No puede ser que en un país agropecuario la gente ignore esto”, se queja.

MÁS MITOS

También la teoría del deterioro de los términos del intercambio es desmitificada por Trucco. “Esa es una idea muy vieja según la cual cada vez será necesario producir más soja para comprar una manufactura y hoy, en Europa, es más caro un kilo de carne que un kilo de Audi”, argumenta para demostrar que la producción agropecuaria agrega valor.

“Hablar mal del glifosato es también una estupidez. No es tóxico, se usa en todo el mundo”, subraya Trucco, aunque aclara que, en todo caso, es tan peligroso “como el gas o la electricidad. Si uno deja una hornalla abierta o mete el dedo en un enchufe, probablemente se muera. Lo mismo sucede con el glifosato: mata si uno se lo toma. Pero la sal es más mortal que el glifosato”.

Recurrentemente, Trucco vuelve una y otra vez a la siembra directa. Es que la agricultura sin labranza, cuando un cultivo se hace sobre los rastrojos de otro cultivo, permite preservar el suelo.

“Antes, cuando se hacía la labranza, el productor le dejaba a su hijo un campo peor que el que había recibido de su padre. Ahora es al revés: yo le voy a dejar a mi hijo un campo mejor que el que recibí de mi padre”, enfatiza, y fundamenta: “Con la directa vamos mejorando la materia orgánica de los suelos”.

Oligarquía y riqueza

— Que el campo es la oligarquía, ¿también es un mito?

— Sí, también. La oligarquía es un grupo muy reducido que maneja el poder y el país, y el campo no maneja poder.

— El campo crea riqueza, ¿redistribuye riqueza?

— Sí, claro. Hay dos maneras de redistribuir: una la hace el Estado, a través de los impuestos; otra, la más importante, es la de los salarios, y el campo, en la medida que produce y consume —compra insumos, compra cosechadoras, contrata gente, hace silos, construye casas— genera trabajo en su sector y en otros sectores, y de esa forma va redistribuyendo sus ingresos.

— ¿De qué se tiene que dar cuenta la sociedad con relación al sector agropecuario?

— Tenemos una idea falsa del progreso, creemos que es ideal, donde todo crece uniformente, y no es así. En la actualidad, con 8.000 dólares promedio de ingreso per cápita que tiene la Argentina, es imposible que no haya pobres.

Hay que crear riqueza. Un país para crecer y crear riqueza necesita inversiones. Y si los impuestos aumentan, la inversión disminuye. No se trata de que no haya impuestos —es imposible— sino de que sean razonables.

Alfonsín, Menem, Kirchner

El presidente honorario de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), Víctor Trucco, defiende el capitalismo pero dice que “no se trata de ser de izquierda o de derecha, sino de razonabilidad”. Y repasa los últimos 25 años de la economía argentina: “Tuvimos un Estado (con Raúl Alfonsín) que se financió emitiendo plata hasta la hiperinflación. Después, con (Carlos) Menem, no se emitió más, pero el país se endeudó hasta el default. Y (Néstor) Kirchner vivió como una empresa concursada: no pagó a nadie y le bajó el 70 % del sueldo a la gente”, mediante la devaluación. “Y ahora estamos otra vez al borde de la quiebra. El Estado cada vez gasta más. Los de afuera no vienen y los de acá se llevan la plata afuera porque no hay confianza”, reflexiona.

Fuente: Danilo Lima - El Diario

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