Es que el excelente precio de los granos, sumado a las diferencias de rendimientos de los cultivos si se fertiliza o si no, hicieron que, pese al no tan fijo precio de la urea y al aumento de los nutrientes que componen la otra mitad del mercado, los hombres de campo no se guiaran tanto por el alto precio como por la relación insumo-producto.
Así fue que el sector gastó la mayor cifra de la historia local para volver más fecundas sus tierras, aún cuando se trata de estimaciones conservadoras, según explicó Enzo Cástino, gerente ejecutivo de la asociación Fertilizar, que relevó los datos de las empresas.
El crecimiento del año pasado siguió a un 2005 amesetado en unos 2,5 millones de toneladas, como el año previo, pero ya esas cifras no registraban antecedentes. Es que el continuo incremento de la superficie sembrada, más el desgaste de las tierras por su explotación constante sobre todo con la extractiva soja vuelven inexorable la fertilización. Pero, en 2005, los relativamente menos interesantes precios de los granos llevaron a una reducción del área de maíz (cultivo que, como el trigo, requiere de fertilizantes en un 99%), a la que se sumó una sequía importante al momento de comprar estos insumos.
En cambio, en 2006, estas condiciones se revirtieron, y en ello inciden fuertemente las expectativas sobre la producción de biocombustibles, especialmente a partir de maíz, que disparó el precio de este grano. En su balance anual de 2006, la brasileña Petrobras, uno de los grandes jugadores de este negocio, apuntó que su volumen de venta de fertilizantes creció un 11% el año pasado.
Por su parte, Eddy Fay, presidente de Mosaic (la empresa de fertilizantes de la estadounidense Cargill), dijo que "los productores que usaron alta tecnología en fertilizantes notan que tienen rindes incrementales de 12% en promedio", por lo que el ejecutivo confía en que la venta en 2007 superará largamente la de 2006. "Este año el mercado podría estar cercano a los 3,5 millones de toneladas, impulsado por el millón más de hectáreas de maíz esperada (que representa 250.000 toneladas más) y por el crecimiento que se espera siga en soja", sostiene.
Apuestas al negocio
De allí que las grandes empresas estén muy jugadas a ganarse un lugar en este negocio. Por caso, Petrobras inauguró el año pasado su planta de fertilizantes líquidos en la localidad bonaerense de América, mientras que avanza en el puerto y planta de superfosfato simple que prevé construir en el predio que compró en Campana.
Mosaic estrenó la producción de esos fertilizantes en el país el año pasado, cuando inauguró su planta de u$s 20 millones, en los alrededores de Rosario. Y Profertil, de la española Repsol y la canadiense Agrium, dueña de la mayor planta de urea granulada del mundo (en Bahía Blanca) analiza construir otra planta de fertilizantes.
Fuente: Cronista Comercial