En opinión del especialista Santiago Sáenz Valiente, existen en nuestra estructura tributaria gran cantidad de impuestos que merecen el calificativo de distorsivos; ello, por no considerar la "capacidad de contribuir".
Entre éstos están los impuestos sobre los ingresos brutos, el impuesto al crédito y débito, y en el agro esencialmente las consecuencias perniciosas que produce el IVA.
Sin embargo, las operaciones de canje tienen beneficios y se presentan cuando se entreguen bienes o se contraten servicios, y se compromete su cancelación con la entrega de productos agropecuarios previstos (granos esencialmente), lo que resulta muy convenientes desde la órbita financiera y tributaria.
Al no existir flujo de fondos en esa operatoria, ésta queda excluida del gravamen bancario y de retenciones impositivas, salvo de percepciones del 1% cuando el productor esté en el Registro y del 10,5% cuando no esté incluido.
El usar este instrumento permite al proveedor de bienes y servicios para el agro, semillas, agroquímicos, fertilizantes, herbicidas, etc., diferir el ingreso al fisco del IVA en el momento en el cual liquide los granos recibidos a cambio. El gran conflicto con el que se convivió muchos años era el doble pago del impuesto sobre los ingresos brutos, pues con la prestación de servicio o la entrega del bien no agropecuario se abonaba el tributo y posteriormente al liquidar los productos agropecuarios recibidos nuevamente quedaba gravado.
Para Sáenz Valiente, no hay que olvidar que este régimen implica llevar registraciones separadas de estas operaciones.
Para no desalentar el uso de este frecuente instrumento utilizado y al reconocer su realidad económica, desde 2009 la provincia de Buenos Aires y desde junio la provincia de Santa Fe han decidido aceptar el problema y darle solución.
Ahora se exige el pago del mayor valor de los granos adquiridos en canje; así se evita la doble imposición que reinó durante muchos años. "Esto abre una luz de esperanza, por primar la razonabilidad, hoy muchas veces ausente", finalizó Sáenz Valiente.
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