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ENTREVISTA

Walter Mancuso: "Mi etapa en INTA terminó, hay nuevos desafíos, gente más joven con otras herramientas"

12/08/2026 13:13 hs

Walter Mancuso cierra su ciclo como extensionista de INTA; tarea que empezó a enhebrar en 1988. La idea fuerza se forjó en torno a la producción de leche, particularmente en Paraná Campaña.

Con el tiempo, el profesional, bonaerense de nacimiento, consolidó una carrera en suelo entrerriano; y lo hizo al amparo de especialistas de la extensión como Nobel Babboni y Daniel Welschen; quienes dieron musculatura a la Agencia de Extensión Rural de INTA Paraná. Sumaba desde mucho antes la tarea en el Centro de Capacitación Integral; popularmente conocido como Cecain, donde el profesor Rodolfo Benvenutto había profundizado la cultura de la ruralidad entre los jóvenes hijos de pequeños productores.

En esos fuegos se cocinó el perfil técnico de Mancuso; el ingeniero de sonrisa envolvente y pedagogía constante. Por estas jornadas de despedidas laborales, se integró a Campo en Acción una vez más; pero esta vez para dejar pinceladas de su historia de vida, que merece ser conocida. Y lo hizo a través del aire de LT 14, Radio Nacional General Urquiza, como no podía ser de otra manera.

-Así que un porteño terminó haciéndose cargo de la extensión del INTA en Paraná…

-No señor. Soy de provincia de Buenos Aires, nací en San Miguel, en el Hospital Larcade en octubre de 1961 y vivía en un pueblo de las afueras, Tortuguitas; mi viejo era albañil y mi vieja limpiaba casas quintas.

-¿Y de dónde surgió la ruralidad?

-Tengo una hermana mayor que estudió de costurera y peluquera, que era lo que se hacía en ese entonces, y tenía unos tíos en el campo cerca de Pergamino; que vivían en el rancho de barro que había hecho mi abuelo que había venido de Calabria. Para las vacaciones de verano nos íbamos para allá; donde criaban chanchos, tenían alfalfa y hacían fardos. Le tomé el gusto a eso, a la vida en el campo. Cuando pude estudié agronomía en Buenos Aires: viajaba todos los días, una hora y media de ida y otras tantas de vuelta, en colectivo y tren.

-¿El salto al INTA fue desde la Facultad?

-Trabajé en los grupos CREA un tiempo como co asesor, también en la Fundación de la Facultad de Agronomía; hasta que en octubre de 1987 sale un llamado a concurso del INTA para cubrir 12 cargos de extensionista en todo el país. Y bueno, junté la plata para mandar tres currículums, porque había que mandarlo en sobres. Lo que ganaba como ayudante de segunda en la facultad, me alcanzó para hacer tres copias. Yo me quería ir al sur, a Cipoletti que se abría una agencia y otra envié a Coronel Pringles. La tercera carta salió a Paraná porque yo tenía un profesor, que era mi jefe en la cátedra de Producción de seminario de campo, la cual coordinaba Marcelo Fulón; que era el gerente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) en ese momento. Ahí trabajaba Marcelo Borda, que estuvo acá en Paraná un tiempo, Hugo Cetrangolo; y trabajó como ayudante también Guillermo Bernaudo. También Fernando Rabaglia, Jorge Olmedo, que hoy está como gerente de Aacrea; soy de esa camada de la facultad. Justamente Borda me dice que vaya a Paraná, que es lindo y yo no conocía. Sólo había venido con mi viejo, una vez, a conocer el túnel. Entonces, me presento y había más de 100 postulantes para Paraná y La Paz. Allá por diciembre, yo no tenía teléfono en casa sino que tenía el teléfono en la facultad, me suena el 28 de diciembre, me acuerdo clarito porque parecía el día de los inocentes; suena el teléfono y de abajo la secretaria me dice: Walter, te llaman de Paraná. Francisco Blaha me llama y me dice que fui preseleccionado para la entrevista. Seleccionaron a 10, nos hicieron la entrevista en la Cámara Arbitral de Cereales y bueno, me eligieron; segundo en realidad salí. Entonces gané el cargo que había dejado Daniel Weslchen, que se había retirado en 1986 quedando vacante ese cargo.; entonces yo soy como el sucesor, digamos, de Daniel en la agencia de extensión de INTA Paraná. Trabjaba con Nobel Babboni, que no le gustaba la agricultura y me dice que me ocupe yo de esa parte, de todas las consultas de maquinaria, etcétera. Entonces andaba atrás de las cosechadoras con Mario Bragachini, viendo las pérdidas y demás cuestiones.

-Fuiste enlazando vínculos que te afianzaron en la provincia…

-Si, claro. Entré en febrero de 1988 a trabajar en la agencia, con sequía y mucho calor. Claro, yo no conocía a nadie, vinimos con Diego Santos; él entró en La Paz como extensionista. Él me presentó a Pedro Barbagelata, que en ese momento estaba en la Facultad de Ciencias Agropecuarias, y coordinaba el grupo CREA Viale. Un día me dice que estaban necesitando alguien en la facultad para Introducción al Medio Agrario, entonces me anoto al concurso, en el cual también estaba Pablo Guelperín. Gano, empiezo a dar clases y ahí conozco a una chica que se había recibido no hacía mucho; un poquito más joven que yo y bueno, empezamos a intercambiar y nos terminamos enganchando en el boliche Danes. Formamos una familia y hasta el día de hoy seguimos juntos.

-¿Y a los tambos los visitaban uno por uno?

-Se hacían registros con Nobel y Aldo Ibarra, que era nuestro histórico secretario; teníamos registro de más de 60 o 70 visitas mensuales. Después, sobre todo con el trabajo de los Grupos de Intercambio Solidario Entre Ríos (Giser) a los cuales entré porque tenía experiencia de trabajo con los grupos CREA; y creo que eso colaboró con que me seleccionaran. De entrada, Nobel me hizo trabajar con dos grupos de productores: uno era el grupo El Palenque, que era financiado por Cotapa; y el otro era grupo Arroyo Sarandí, financiado por Nestlé. Nos pagaban el combustible, los choripanes de las reuniones, todas esas cosas, importantes.

-Otros tiempos...

-Al INTA al cual entré, es nada que ver al actual. Lo mío es como una jubilación anticipada, me retiré cuatro meses antes de llegar a los 65; una situación similar a Nobel: él se retiró un año y medio o dos antes de esa edad, en el 2000. Era otra etapa donde teníamos mucho contacto con los productores, como vos bien decías. Yo calculo que de los 1600 o 2000 tambos que había en aquel momento; me animo a decir que más de la mitad los conocí o estuve alguna vez en alguna a reunión. Había como 50 o 60 grupos tamberos de Giser, entonces ahí nomás ya tenés 500 productores. A todos los visitábamos: iba el equipo con Julio Butus, Nobel, algún otro o, yo que éramos los referentes en tambo; a todas las charlas o reuniones alguno de nosotros iba. También había mucho apoyo desde el Gobierno provincial, mucho trabajo integrado y mucha cercanía con el productor. Después me fui dos años a Balcarce, que estuvimos con mi familia haciendo un posgrado entre el 98 y el 2000; y cuando me fui ya empezaba un poquito a declinar todo esto: ya estaba Cambio Rural, que no era lo mismo que Giser. Cuando vuelvo en el 2000 había cambiado mucho. Había salido un retiro voluntario, en realidad una jubilación anticipada, bueno Nobel, Egidio Scotta, Rubén Moresco, Ítalo Culasso; todos ellos se fueron porque el INTA ya empezaba a cambiar, ya era otra cosa.

-Y este 2026 te encontró cerrando un extenso ciclo…

-Mi etapa en INTA terminó: hay nuevos desafíos, gente más joven con otras herramientas y otras ideas; y productores que también cambiaron mucho su mentalidad. Quiero decir, en aquel entonces quedaba todo por enseñar; casi no había profesionales en el campo, hoy afortunadamente pateas una piedra y sale un agrónomo o un veterinario.

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