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Ganadería y recursos naturales

Según el manejo elegido, a igualdad de oportunidades es posible obtener diferentes resultados

03/03/2026 10:18 hs

Dos establecimientos con el mismo número de animales pueden tener impactos muy distintos según su porcentaje de destete, la calidad y disponibilidad de forraje, el manejo reproductivo, la genética utilizada y el nivel de adopción de tecnologías de precisión.

Para Mauricio Álvarez, experto de INTA, la eficiencia productiva se logra a través de la asimilación de conocimientos y datos que aportan los estudios científicos.

En la ganadería, se trata de entender a los sistemas pastoriles como ecosistemas multifuncionales, que regulan procesos ecológicos y sostienen una serie de servicios que resultan clave para el ambiente y para las comunidades rurales. En este sentido, explicó que un dato relevante para evaluar el impacto de la ganadería no es solo cuánto emite un animal, sino cuánta carne o leche produce a lo largo de su vida útil y cuánta superficie requiere para hacerlo.

Estudios demuestran mejoras en la productividad por cabeza y por hectárea, que benefician simultáneamente al ambiente, al productor y a la economía del país. Álvarez puso en valor propuestas como el manejo eficiente de pastizales mediante esquemas de pastoreo rotativo, la suplementación estratégica y la mejora de la eficiencia reproductiva. A lo que deben sumarse los protocolos integrales de bienestar y salud animal.

Indicó, también, la importancia de investigaciones recientes donde se analizan grandes bases de datos y mediciones directas en campo, las que indican que gran parte de los pastizales templados, subtropicales y patagónicos de Argentina funcionan como sumideros cuando se manejan de manera adecuada. Al respecto, destacó que estudios de largo plazo sobre suelos muestran capturas significativas con adecuado manejo de pasturas.

Los pastizales naturales ofrecen forraje de calidad, sostienen la base forrajera de la producción ganadera extensiva y convierten biomasa no comestible por humanos en alimento de alto valor nutricional con un requerimiento mínimo de insumos externos.

La ciencia y la experiencia de campo muestran que las acciones más efectivas consisten en la adopción de prácticas y tecnologías que ya demostraron su eficacia. Entre estas, según Álvarez se alista el manejo rotativo de pastizales que permite mejorar la oferta y la calidad del forraje y aumentar la producción por hectárea.

A esta lista se suma la suplementación estratégica, ajustada a objetivos productivos concretos, que acorta los ciclos, mejora las ganancias de peso y reduce la intensidad de emisión por kilo producido. Estas tecnologías se apoyan en un manejo reproductivo eficiente, incluyendo el manejo sanitario preventivo. En este sentido, prácticas como el entore temprano y la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), mejoran la eficiencia y aumentan tanto el porcentaje de destete como los kilos producidos.

Los mercados internacionales demandan trazabilidad ambiental, certificaciones, información clara sobre el origen y las condiciones de producción. En ese contexto, la ganadería argentina tiene una oportunidad estratégica. En palabras de Álvarez la combinación de sistemas pastoriles, conocimiento técnico acumulado y capacidad para medir los servicios ecosistémicos de la ganadería permite pensar en una oferta de carne diferenciada.

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