La demostración de fuerzas y la presión social para la captación de la atención oficial y la obtención de respuestas se ha transformado en una metodología casi permanente de los últimos tiempos. Cuanto más presión se ejerce, con mayor impacto (generalmente negativo) sobre el ciudadano común, más posibilidades hay de obtener una respuesta favorable al reclamo.
En este esquema, la protesta del sector agropecuario, que trascendió la cuestión vinculada a las retenciones y apunta a políticas de mediano y largo plazo para el sector, ha afectado no sólo el abastecimiento cotidiano de productos básicos, sino también a otras actividades productivas.
El sector arrocero es uno de los que ha acusado recibo de las consecuencias de las medidas de fuerza de los hombres del campo, teniendo en cuenta que existen varias cuestiones, vinculadas al paro agrario, que están complicando y generando efectos negativos en relación a la cosecha provincial de este año.
Según explicó a Epoca el presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, Jorge Vara, tanto la imposibilidad de llegar a las secadoras por los cortes de rutas estratégicas, como la falta espacios de acopio y los inconvenientes con la disponibilidad de combustible representan problemas logísticos para la actividad.
En cuanto al gasoil, Vara señaló que los faltantes que se estaban registrando en el sur de la provincia se han ido solucionando, agregando que lo que más complica es la imposibilidad de entregar el producto a molinos de Entre Ríos o Buenos Aires, por la dureza de algunos cortes. "El que no tiene embolsadora, silo o galpones, no tiene dónde ponerlo", explicó.
Por otra parte, remarcó que los problemas para llegar a los secaderos es uno de los aspectos más preocupantes. "Dentro de las 48 o 72 horas el arroz debe ser secado, y si está varios días parado en un corte, húmedo, no se funde pero pierde su valor", puntualizó, pese a lo cual destacó que desde el sector acompañan las medidas de protesta.
Fuente: Epoca