La cebada, en los últimos 30 años se han observado escasos lotes de producción en diversos departamentos de Entre Ríos, siempre asociados a ataques severos de enfermedades foliares desde etapas muy tempranas. Sin embargo, situaciones coyunturales han permitido un crecimiento de la superficie sembrada alcanzando 20.000 hectáreas (ha) en el ciclo 2011/12, con un incremento del 233% respecto a 2010/11.
La cebada es afectada por numerosas enfermedades producidas por patógenos como hongos, bacterias y virus. Los hongos de naturaleza
necrotrófica que sobreviven en rastrojo y semillas más importantes son Drechslera teres que produce la mancha en red, Bipolaris sorokiniana (mancha borrosa), Ramullaria collo-cygni (salpicado necrótico), Rynchosporium secalis (escaldadura) y entre los biotróficos, la roya de la hoja ocasionada por Puccinia hordei. Al igual que el trigo es afectado por Fusarium graminearum,
provocando la fusariosis o golpe blanco.
"En los primeros días de julio de 2013 se detectaron dentro de la EEA Paraná (Ing. Walter Kuttel) los primeros síntomas de mancha en red en plántulas de cebada, los que se caracterizan por configurar estrías longitudinales cortadas por otras transversales y rodeadas de tejido amarillento. Los conidióforos y conidios se produjeron en pocas horas en cámaras húmedas confirmando el organismo causal como Drechslera teres. El hongo ataca a la cebada desde las etapas más tempranas, 2 o 3 hojitas" sostiene el reporte del EEA Paraná.
Las condiciones favorables para infecciones severas son temperaturas óptimas entre 15 y 25°C y entre 12 y 36 horas de mojado foliar. Si el cultivo se hace sobre lotes bajo rotación sin historia de cebada, es posible considerar que la infección puede proceder de las semillas. La presencia del hongo no reduce el poder germinativo de las semillas, lo cuál hace que pase desapercibido para productores y asesores ya que constituye la fuente de inóculo inicial en el lote de producción.
El informe consideró que las bajas temperaturas reducen los niveles de infección y retrasan la tasa epidémica o desarrollo de la enfermedad, sin embargo se sugiere hacer un monitoreo frecuente del cultivo e identificar en forma precisa los organismos causales prevalentes.
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