El gobierno aceptará discutir con el campo el tan polémico tema de las retenciones, la piedra del escándalo que disparó la protesta agraria más grave que se recuerde, y marginará desde ahora de las negociaciones al polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Ambas decisiones parecen hijas de una misma realidad que hoy embarga a las autoridades nacionales que trabajan en el tema: salvar como sea esta nueva instancia de diálogo que se abrirá por estas horas y tratar de evitar --o al menos morigerar su impacto mediático-- la marcha federal del campo, a realizarse el domingo en el monumento a la Bandera, en Rosario.
Ayer eran más de dos los funcionarios de la Casa Rosada que admitían que, finalmente, el tema de las retenciones será puesto sobre la mesa de las negociaciones con el campo, tal como reclamó la Mesa de Enlace para levantar la segunda etapa del paro agrario que finalizó a medianoche.
La decisión, hasta donde se sabe, cuenta con el aval de Cristina Fernández, aunque se desconoce si el ex presidente Néstor Kirchner, quien prometió poner de rodillas a los dirigentes agrarios, está de acuerdo.
En oficinas de la Jefatura de Gabinete se aclaró ayer que la decisión de incluir a las retenciones en la nueva ronda de diálogo de ningún modo implica volver al 11 de marzo, cuando fueron modificadas por una resolución del entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, sino analizar "hacia adelante" cualquier efecto que pudiera resultar perjudicial para los productores, en especial los pequeños y medianos. No es otra cosa que la posibilidad de revertir los efectos en los llamados mercados a término, o a futuro, que figuraban en la tan polémica resolución 125, disparadora del paro del campo.
Las retenciones y otras cuestiones pendientes de la negociación, como las economías regionales y los mercados de trigo y leche, podrían ser analizadas desde esta misma tarde al máximo nivel entre el gobierno y el campo. Al menos, esa era la intención que existía ayer en la Casa Rosada. La mecánica, que terminaba de definirse anoche, sería convocar a la Mesa de Enlace para un encuentro esta tarde, con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Economía, Carlos Fernández, y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza.
El polémico Moreno no figura en la nómina de funcionarios vinculados a esta nueva ronda de negociaciones. Y así es por decisión de Alberto Fernández, con el aval de la presidenta. "No va a estar (en los encuentros) porque se suma el ministro de Economía", explicó un funcionario.
En verdad, la decisión de correr a Moreno de la escena de las negociaciones es puramente política. Y, hasta donde pudo saber este diario, obedece a una concesión que hizo el gobierno ante un pedido puntual de la Mesa de Enlace. Se entiende: el gobierno buscará agilizar todo lo posible esta nueva instancia de diálogo y no quiere empantanamientos como los que suele provocar con sus intervenciones el secretario de Comercio, fuertemente resistido por las cuatro entidades.
El gobierno tiene un objetivo de máxima: encauzar rápidamente las conversaciones para que la marcha federal de los productores del próximo domingo en Rosario tenga un impacto menor que el esperado. Los dirigentes prometen una concurrencia superior a las cien mil personas. "Si pudiéramos lograr que no se haga, sería lo mejor, y para eso en esta etapa hay que conceder", se sinceró un secretario de Estado.
La salida de escena de Moreno y el ingreso, por primera vez en la negociación, del ministro de Economía es el siguiente dato novedoso de estas instancias. Casi automarginado de la etapa anterior, cuando en privado reconocía que lo suyo no es el campo, sino las cuestiones fiscales, de las que se considera un experto, Carlos Fernández fue puesto en el centro de la escena por la propia presidenta. Se dice que su rol en esta nueva etapa, una vez que el jefe de Gabinete cumpla con el cometido de ofrecer garantías políticas a los ruralistas, será el de responsable máximo de la marcha de las negociaciones.
¿Recibirá Cristina Fernández a Luciano Miguens, Eduardo Buzzi, Fernando Gioino y Mario Llambías? La impresión, ayer, en Balcarce 50 era que esta vez habrá mucho cuidado en no poner en juego a la dama para someterla a desgastes innecesarios, como ya ocurrió con el besamanos anterior. Los saludará, pero cuando haya visos reales de que el paro no será repuesto en las rutas ante el menor desplante de unos u otros.
Fuente: La Nueva Provincia