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La génesis del conflicto Actualidad

Cómo están las retenciones hoy

Al tomar el precio de la tonelada FOB de u$s563, la retención local ascendería a 46,8% o poco más de u$s263, lo que deja al comercializador unos 300 dólares por tonelada.
17/06/2008 00:00 hs

En el arranque de la semana, la tonelada de soja se operó en el mercado Chicago, en Estados Unidos, entre los 560 y los 563 dólares. Esta plaza de referencia internacional es la principal guía para fijar las cotizaciones en la Bolsa de Cereales de Rosario, que, a su vez, fija los precios internos.

Con el esquema de retenciones móviles aplicado por el Gobierno a partir del 11 de marzo, el derecho de exportación pasó de una alícuota fija, del 35%, a un sistema móvil, que se incrementa a la par del aumento de los precios internacionales.

Al tomar el precio de la tonelada FOB (Free on board o valor es el precio de exportación o externo, libre de impuestos y retenciones) de u$s563, la retención local ascendería a 46,8% o poco más de u$s263, lo que deja al comercializador unos 300 dólares por tonelada.

Considerando los valores de la soja en el mercado de referencia de Chicago en febrero (a un promedio de u$s515 por tonelada), cuando el derecho de exportación ascendía aún a 35%, el productor podía percibir cerca de 334 dólares por unidad.

Sin embargo, al analizar los precios FOB publicados por la Secretaría de Agricultura y Ganadería, en enero (u$s 472) los productores cobraron cerca u$s 306 por tonelada, nivel similar a los u$s 300 actuales. Y si se toman los precios de diciembre (u$s 438) con las retenciones fijas del 35% vigentes entonces, los exportadores cobraron u$s 284 por tonelada, menos aún que en la actualidad, con el esquema móvil que generó la disputa.

También subieron los costos. El economista Manuel Alvarado Ledesma indicóa Criticadigital que no es tan lineal el vínculo entre el aumento de la soja y el beneficio percibido por los productores. "Los costos han aumentado por varios factores. Uno es que los proveedores de insumos aprovechan la oportunidad de aumentar los precios en paralelo con la suba del producto. Otro es el fuerte incremento del petróleo que determina el resto de los precios internacionales", indica.

"El cálculo es bastante complejo y me niego a hacer ese análisis, porque me niego a entrar en la perspectiva económica de un país marxista, que fija cuánto se debe ganar. Además, esta es una actividad de riesgo y eso debe contemplarse en los beneficios, si no, entramos en una economía centralmente manejada", opina el analista de Consultoría Agroeconómica.

Cabe señalar que entre noviembre y diciembre se produce el pico de siembra de la oleaginosa, por lo que los precios del período son la principal referencia de los productores para estimar sus ganancias anuales. En ese sentido, los ingresos no fluctuaron demasiado en seis meses, pero no puede eludirse el perjuicio de la baja del dólar, la suba de insumos y el mayor costo previsto para la próxima siembra, que afectará lo percibido por los productores.

Alvarado Ledesma criticó las retenciones al referir que "aplicar impuestos sobre los ingresos es muy diferente a hacerlo sobre las ganancias. Por eso los más chicos patalean, porque su ganancia es menor y su gravamen tiene un efecto negativo. Como la ganancia en economía de escala es mayor, le pega más a los más pequeños".

Prevén derrumbe de precios. Una eventual reactivación de las ventas de cereales y oleaginosas en el pico de la cosecha provocaría un irremediable derrumbe de las cotizaciones. Algunos analistas estiman que la introducción de sólo un millón de toneladas en la plaza externa, como ocurrió con la liberación de exportaciones de trigo anunciada por el Gobierno la semana pasada, ya produjo impacto bajista. Mucho mayor sería el efecto de introducir más de 40 millones de toneladas de soja, tanto en porotos como subproductos (harinas y aceites), segmentos en los que la Argentina es tercer y primer exportador mundial respectivamente.

Por lo tanto, son los competidores de la Argentina, como Brasil, los grandes ganadores del lock out agrario, pues si nuestro país sigue fuera de juego, los precios continuarán en alza en beneficio de otros exportadores, mientras que si la Argentina regresa al ruedo, éstos se derrumbarán y no podrán ser capitalizados por los productores locales.

"Si nosotros desaparecemos del mercado, contribuimos a elevar el precio de la soja y estamos haciéndole una gauchada a los competidores. Si volvemos, los productores nuestros pierden en términos relativos, porque las cotizaciones van a bajar, aunque por supuesto no serán pérdidas absolutas a este nivel de precios", apunta Alvarado Ledesma.

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