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Crece el uso de inoculación en maíz y los resultados son positivos

En la actualidad son dos factores bien fuertes los que impulsan el uso de la inoculación: por un lado, la característica de producto natural, basado en las funciones de bacterias u hongos; y segundo, el bajo costo por hectárea.
28/09/2009 15:55 hs

El desgaste del suelo es una de las debilidades que tiene la producción hoy por su uso excesivo, la falta de rotación de cultivos o el factor climático. El productor dispone de herramientas producidas por la naturaleza para optimizar el rendimiento de las cosechas y conservar la calidad del suelo, por ejemplo la inoculación, una práctica relativamente nueva para el sector, al menos en nuestro país, que aún no llegó a su techo y que se aplica mayormente en las leguminosas, aunque está creciendo en el resto de los cultivos.

En las últimas campañas se observa que está incrementándose la utilización de la inoculación en cultivos donde aún es bajo el índice de aplicación. “En maíz y soja hay mucho por avanzar. Los resultados de los ensayos nos demostración que la inoculación con micorrizas permitió mejorar el rendimiento de cultivos como el maíz”, afirmó Santiago Corti, Asesor Técnico de Crinigan.

En la actualidad son dos factores bien fuertes los que impulsan el uso de la inoculación: por un lado, la característica de producto natural, basado en las funciones de bacterias u hongos; y segundo, el bajo costo por hectárea, que hace muy sencillo recuperar la inversión.

Un ensayo en la última campaña en la provincia de Córdoba, en el campo de Bertorelo Hnos., permitió obtener resultados positivos, cuyos datos se adjuntan.

En el ensayo se utilizó el híbrido de Monsanto DK 747 MG RR2 y se hicieron 3 repeticiones, con y sin inoculantes tratados. Los tres casos dieron resultados mayores en el rinde en los cultivos tratados con inoculantes, con valores por encima del 10 por ciento en el rendimiento alcanzado.

“Quedó demostrado que el uso de inoculantes no sólo tiene un buen resultado para cuidar naturalmente los suelo, sino también tiene un valor agregado para el cultivo y mejora la rentabilidad”, afirmó Corti.

En un trabajo de Aapresid para Crinigan, en la campaña 2006/2007, con trigo en un establecimiento de Necochea se alcanzó un mayor rendimiento con micorrizas establecido en 728 kilos por hectáreas.

Los ensayos de Crinigan también se hicieron en Pergamino, a través de un trabajo realizado con el ing. Agr. Gustavo Ferraris, del INTA de esa ciudad. Se hizo una inoculación con micorrizas y uso de diferentes dosis de fertilizante fosforado en maíz en ambientes con baja disponibilidad de fósforo en el suelo y se comprobó que a mayor nivel de fertilización fosforada la diferencia de rendimiento entre el cultivo testigo y el inoculado fue mayor.

En girasol se dio otro dato revelador en una experiencia del INTA General Villegas y Crinigan. En un ensayo realizado quedó plasmado que a pesar de tener menos plantas por hectáreas (46.652 del cultivo inoculado contra 48.789 del testigo) la producción por cantidad de granos y peso fue mayor en los inoculados (3140 kilos por hectárea contra 2807).

“Creemos que con el correr de las campañas, esta tecnología irá imponiéndose en todos los cultivos con el mismo nivel de adhesión que hoy tiene la soja”, señaló Lucas Bustillo, del Departamento Comercial de Crinigan.

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