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Critican la falta de un plan para estabilizar la economía

Cuanto más pasa el tiempo, mayor la confusión, según los analistas privados: el dólar baja y las tasas de interés suben, pero el Gobierno no admite un problema más allá de culpar al campo.
14/06/2008 00:00 hs

Los economistas advirtieron que la Argentina ya se enfrenta a un escenario de enfriamiento económico y que el Gobierno no se decide a formular una respuesta clara y rápida para evitar una crisis. Cuanto más pasa el tiempo, mayor la confusión, según los analistas privados: el dólar baja y las tasas de interés suben, pero el Gobierno no admite un problema más allá de culpar al campo.

Por lo tanto, se utiliza un remedio, pero no se sabe por qué razón ni por cuánto tiempo más se aplicará. "Estanflación" (estancamiento con inflación), "desaceleración" o "caída en el nivel de consumo". Cada economista o dirigente empresario utiliza una palabra diferente para describir el actual cuadro de situación, pero nadie se atreve a anticipar su desenlace.

En el medio, el Banco Central aparece con una mayor libertad para actuar con el objetivo de evitar que se profundice la fuga de depósitos observada en los meses previos. Las autoridades del Central y el Ministerio de Economía están convencidas que hay que utilizar todas las herramientas disponibles para reducir la volatilidad financiera porque ésa es la base para seguir creciendo; por eso afirman que las tasas seguirán en un nivel alto y que el dólar rondará los $ 3 mientras los "ánimos no se serenen".

Las coincidencias no parecen ir mucho más allá de esta idea: en el organismo monetario hay quienes admiten que el nivel de actividad se iba a enfriar "por las buenas o las malas" y que están tratando de suavizar el aterrizaje para que la Argentina crezca, tal vez no al 8% pero sí al 5% anual, en lugar de lograr apenas un 2% inconsistente con el lema oficial del "crecimiento con inclusión social". La clave es que esa política monetaria más contractiva de los últimos meses sea acompañada por una moderación en la suba del gasto público, aclararon.

Pero a pocas cuadras de allí aparece otro diagnóstico: no hay síntomas de desaceleración en la recaudación, ni en el comercio exterior o en las principales ramas de la actividad industrial.

La idea es crecer todo lo que se pueda y defender a capa y espada el controvertido esquema de retenciones móviles para frenar la inflación. La crisis del agro, se afirma, en todo caso llevó a que la economía no se acelerara más que antes.

Mientras tanto, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner deja hacer, tanto a quienes suben las tasas y bajan el dólar, como a quienes casi no actúan porque no creen que haya una crisis enfrente.

Frente a esta táctica divergente, los analistas creen que -aunque todavía los datos oficiales no lo reflejen- se profundizará el enfriamiento porque las empresas así lo indican y porque los planes de inversión aparecen frenados. En los bancos oficiales y privados admiten también que el crédito está frenado.

Javier Lindemboim, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), dijo que más allá de las motivaciones del Gobierno, "lo que logran bajando el tipo de cambio es perjudicar a todo el sector exportador, no sólo a los que no se alinearon con el Gobierno en el conflicto con el campo". El economista heterodoxo agregó que si no se tomaran acciones claras, "la situación ya no sería de entibiamiento del PBI [producto bruto interno], sino de una mayor complicación que no se sabe en qué puede derivar".

Juan José Llach, ex viceministro de Economía, trazó un diagnóstico más tajante: "De la estanflación no nos vamos a salvar", advirtió en el informe del IAE. A los problemas que sufre el mundo en general, la Argentina le agrega una inflación retroalimentada por "la pretensión de mantener la demanda global creciendo más que la oferta", explicó.

Llach dijo que "el enfriamiento en curso no se debe a decisiones de política económica, sino a la desconfianza generada por la propia inflación y por el rumbo político, que lleva a la fuga de capitales".

En tanto, Marina dal Poggetto, directora del estudio Bein & Asociados, afirmó que "la incertidumbre subió las tasas de interés y la suba de inflación se comió la mejora en los ingresos reales". Al igual que Arturo Piano, del Banco Piano, Dal Poggetto cree que el dólar volverá a subir en términos nominales si el conflicto con el campo se termina. "Un dólar a 3,04 pesos no es bueno ni ayuda a bajar la inflación", expresó Piano en la convulsionada City porteña, que aparece tan confundida como el resto de la sociedad.

Fuente: Martín Kanenguiser - La Nación

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