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La represión del Estado Actualidad

El 17 de Octubre de Alfredo De Angeli

Para agregar algo de heroicidad a su imagen popular a Alfredo De Angeli sólo le faltaba el pequeño 17 de Octubre que el gobierno le organizó hace unas horas. La prisión es un arma de doble filo cuando la utiliza la política.
14/06/2008 00:00 hs

El dirigente de Gualeguaychú fue detenido por efectivos de la Gendarmería y llevado hacia Concepción del Uruguay.

La medida movilizó una protesta cada vez más numerosa y acalorada sobre la ruta 14, además de manifestaciones de repudio en muchas localidades rurales. En diversos barrios de la Capital Federal se registró un prolongado cacerolazo en repudio a esa detención. Alrededor de las 2 de la tarde circuló la noticia de que De Angeli fue liberado.

Junto con el líder agropecuario fueron detenidos otros dirigentes, entre ellos Juan Ferrari (presidente de la Federación Agraria de Gualeguaychú), Angel Veronesi y el ruralista Juan Ignacio Maya (hijo del ex senador nacional Héctor Maya, quien en las últimas elecciones presidenciales secundó a Alberto Rodríguez Saá como candidato a vicepresidente de la Nación).

La decisión de detener a De Angeli fue como un nuevo ordenador para los productores agropecuarios que vienen prolongando su protesta durante 100 días. En las últimas 48 horas, en todas las asambleas realizadas en el interior del país, los chacareros debatieron la conveniencia de seguir paralizando la comercialización de granos.

Esa medida terminó por lanzar a las rutas a los camioneros a hacer sus propios cortes, casi siempre implacables y faltos de coordinación. En muchas localidades comenzó a verse que los piquetes de los transportistas estaban desfigurando el reclamo del campo y eso desencadenó un debate sobre cómo continuar con la protesta. La huelga necesitaba, para muchos productores, salir de la inercia con un nuevo espíritu, una nueva orientación.

Estas perplejidades las resolvió ayer el gobierno con la decisión de reprimir el corte de la ruta 14 en Gualeguaychú. ¿Qué efecto habrá tenido esa decisión sobre la imagen de De Angeli? ¿Cuál sobre la imagen de la Presidenta? Ya habrá alguna encuesta que lo determine. La noticia de la prisión del dirigente de Gualeguaychú corrió por toda la pampa húmeda y le dio un motivo muy preciso a la queja para este fin de semana largo.

En muchas localidades se produjeron puebladas instantáneas sobre las rutas, los productores se sumaron a los cortes de los camioneros y muchos chacareros, sobre todo entrerrianos y santafesinos, comenzaron a peregrinar hacia la ciudad de De Angeli. En la Capital Federal, dirigentes agropecuarios y políticos convocaron a una movilización frente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para las 15.

A esa hora todavía era imposible saber por qué mecanismo institucional se detuvo a De Angeli y a los demás dirigentes de Entre Ríos. En un primer momento las informaciones recogidas en Gualeguaychú hablaban de una orden del juez federal de Concepción del Uruguay, Guillermo Quadrini.

Pero el ex senador Maya informó a este diario: "Cuando el abogado de mi hijo intentó presentar un hábeas corpus, en el juzgado le indicaron que el magistrado no había dado la orden de detención".

Vuelve a plantearse la incógnita que ya apareció en San Pedro con la detención, por parte de la Prefectura Naval, de otros dirigentes agropecuarios, dos semanas atrás. Es posible que Quadrini se haya limitado a ordenar la liberación de la ruta pero no una medida de tanta repercusión política como la prisión del chacarero De Angeli.

A propósito de esta duda, Maya afirmó ante LA NACION: "Estoy intentando comunicarme con la doctora Kirchner o con su esposo, que es quien dirige esta represión, o con el jefe de Gabinete, para hacerlos responsables de manera personal por lo que sucedió en Gualeguaychú, sobre todo por los castigos físicos que le infligieron a mi hijo. Digo que los culpo en lo personal porque lo institucional hoy en el país está en suspenso".

La decisión de detener a De Angeli y a los demás dirigentes agropecuarios reanimó el conflicto. Igual que la abrupta suspensión de negociaciones por parte del gobierno, tres días antes del 25 de Mayo, alimentó el acto de Rosario. De la misma manera que las detenciones de San Pedro aseguraron el éxito de las movilizaciones del 2 de junio en todos los pueblos.

El mecanismo se repite y tal vez demuestre que dentro del gobierno ya no queda nadie medianamente perceptivo de los movimientos del humor social. Sobre todo cuando ese humor es la respuesta a las acciones del poder. Las encuestas siempre llegan tarde cuando se perdió esa sensibilidad.

Fuente: Carlos Pagni - la Nación

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