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El largo camino de la lana desde la oveja al sweater

La zafra 2006/07 arrojó una producción de 70 millones de kilos, un pico desde el que viene cayendo sin parar. Para la presente campaña la Federación Argentina Lanera, estima una producción de 51 millones de kilos.
30/03/2010 19:36 hs

En los últimos años la actividad lanera en el país, en toda la cadena, desde la producción ovina hasta el segmento industrial y la comercialización, sintió los efectos de la crisis mundial y los vaivenes de la economía local. Pero este año se espera una mejora, tanto del consumo interno como de las exportaciones, beneficiadas por una suba de los precios internacionales, en especial de las lanas más finas (merino) que son el 60% de la producción nacional.

“Este año los productores pueden decir que están satisfechos porque se han conseguido valores de la lana muy superiores a los que había el año pasado”, asegura Raúl Zamboni, presidente de la Federación Lanera Argentina (FLA). Es un cambio de tendencia que alienta el optimismo de los productores, aún en un contexto de caída del rodeo nacional y de la producción que viene profundizándose desde hace cuatro años.

La zafra 2006/07 arrojó una producción de 70 millones de kilos, un pico desde el que viene cayendo sin parar. Para la presente campaña la FLA estima una producción de 51 millones de kilos.

¿Por qué hay optimismo si la producción cayó?, preguntó iEco.

Vemos que el mercado está sano. No es que vayamos a 100 millones de kilos en pocos años, pero hay una buena orientación.

Y agregó Zamboni: “Con estos valores creo que los productores van a incrementar sus majadas”. La cadena de valor de la lana mueve en el país unos 250 millones de dólares, de las cuales se exportan cerca de 200 millones, la mayor parte como lana peinada (62%), la primera transformación luego de la esquila y el lavado. En cuanto a la industria textil lanera, está orientada básicamente al mercado interno y utiliza apenas el 5% de la materia prima, pero genera un 16% del valor de la producción (33,4 millones de dólares en 2009).

La Argentina es el quinto exportador mundial de lana pero no es formador de precios. En un contexto de cambio en las pautas de consumo a nivel mundial —se tiende al uso de mezclas con fibras sintéticas (acrílicos), nuevas texturas y colores—, en los últimos años los productores locales se enfocaron en lanas más finas, como las merino de las cabañas patagónicas.

Asimismo, desde hace casi 15 años el gobierno nacional implementa el programa Prolana, orientado a optimizar las técnicas de esquila y el proceso de producción para lograr lanas de mejorar calidad, que luego el propio programa certifica.

Industria lanera

“Este año puede ser levemente mejor a los últimos dos. Sin exagerar, es probable que tengamos un crecimiento de la actividad de entre un 3 y un 5%”, afirma Antonio Otranto, responsable de Marketing de Hilados L.H.O. La firma produce fibras sintéticas, lanas naturales y mezclas, y está orientada especialmente al abastecimiento del mercado local.

Otranto recuerda que “este sector tiene muchos altibajos y está directamente relacionado con el poder adquisitivo del consumidor”, lo que explica la caída del consumo en ciertos segmentos del mercado. Pero, en su opinión, esta realidad “permitió reemplazar ciertas materias primas y desarrollar nuevas opciones”. Por otra parte, al caer la oferta de lanas al exterior –producto de la crisis mundial— hubo una recuperación de los precios de entre el 10 y el 12%.

Pero esta es una actividad con realidades muy distintas. Desde los valles calchaquíes en Catamarca, Pedro Ayala, presidente de Hilados Santa María, sostiene que “hoy el mercado de lanas no está en buenas condiciones, ha crecido mucho el acrílico, porque se ha impuesto la moda y los clientes necesitan materiales con otra suavidad y gran variedad de colores”.

La empresa trabaja en hilados, tejeduría y hasta la confección de prendas, siempre con diseños regionales del noroeste argentino, con lana de oveja pero especialmente con llama. Ayala asegura que “ha bajado el consumo de lana en el país” y recuerda que la actividad se empezó a resentir “en marzo de 2008, cuando empezó la crisis con el campo”. Se queja de la fuerte presión fiscal que sufre la industria y confiesa que tiene “todos los planes de inversión parados”.

Sobre el futuro, Ayala considera que la mejora en la actividad está supeditada, por un lado, al clima pero también a lo que pase en la economía. Sin ambigüedad, afirma: “El panorama económico lo vemos con cierta preocupación porque no hay un rumbo claro”.

Los uruguayos, en cambio, aprovechan la situación. En lo que va de esta campaña, la Argentina vendió a Uruguay 1600 toneladas (lana sucia). Entran como mercadería temporaria (sin impuestos), allí se industrializa y se exporta desde puertos uruguayos. Esto es así porque mientras en la Argentina hay retenciones del 3 al 10% a la exportación sectorial, Uruguay otorga reembolsos.

PorCarlos Boyadjián - iEco

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