Así, la medición se concentraría en una canasta restringida de bienes y servicios, excluyendo los del segmento medio y alto. Dejaría de ser un Indice General de Precios para convertirse en un indicador acotado, parecido al Indice de Precios de los Asalariados que se mide en Estados Unidos.
Así lo indicó hoy el diario Clarín, destacando que la explicación oficial es que "la mayoría de la población no tiene prepaga, no manda a sus chicos a colegios privados, no cena en restaurantes y si va de turismo utiliza la hotelería de la obra social".
Otro cambio importante se daría en el rubro alimentos: si bien se basará en la Encuesta de Gastos actualizada en 2004/05, en lugar de tomar los precios de todos los alimentos se computarían los valores de una canasta restringida. Así, los productos a incluir en la canasta del nuevo IPC podrían quedar bajo el "paraguas" de acuerdos de precios o con subsidios, mientras el resto tendría sus precios libres.
Cada empresa alimenticia tendrá así productos dentro y fuera de la canasta; y se les pediría a los empresarios que resignen rentabilidad entre los primeros que compensarían con los precios libres entre los que quedarían fuera de la canasta.
Durante noviembre, el Indec hará dos mediciones de precios minoristas. Una, tal como se viene haciendo hasta ahora, y otra de acuerdo con la nueva metodología. En los primeros días de diciembre, se difundirán los dos índices.
Luego, a partir de diciembre, la medición se hará solamente en base a la nueva metodología y desde enero en adelante se dará a conocer únicamente ese nuevo índice o nuevo IPC.
A diferencia de Estados Unidos, donde se elaboran y difunden varios índices, el Indec continuará procesando un único IPC, incorporando estos criterios de la medición norteamericana. Y con esos agregados, no se espera que en la medición de noviembre haya grandes diferencias entre los dos índices que se difundan en los primeros días de diciembre.