Tuvo lugar en Santa Fe un workshop sobre Trigo y Crucíferas, organizado por Syngenta para su red de distribuidores. Campo En Acción estuvo presente allí para conocer más sobre temas técnicos y de estrategias de porfolio, por parte de sus protagonistas, de cara a la actual campaña de cultivos de invierno.
Nicolás Spinelli, parte del staff de Servicio Técnico de Syngenta; indicó: “Fue una jornada sumamente positiva, con gran concurrencia afortunadamente. Recibimos una interesante cantidad de preguntas: el público estuvo interesado en saber cómo actuar frente a un año Niño, para adelantarse a la situación".
“Existe un interés cada vez mayor para con las brasicáceas, yo creo que tiene que ver mucho con la renta y la posibilidad de poder salir mucho más temprano al cultivo de soja, versus el trigo. La sumatoria de ambas ventajas a mi parecer hace que cada vez haya más foco y mayor interés en el desarrollo de estas especies”.
Juan Manuel Pautasso, de INTA Diamante, precisó: “La idea de la charla fue tratar de que el auditorio primero tenga una mirada más global sobre el manejo del trigo, que pueda ver el sistema productivo; ya que cualquier variable que queramos modificar sobre el cultivo está inmersa en un sistema complejo”.
“Un manejo adecuado conlleva una agricultura de siembra directa con buenas prácticas, con una rotación de cultivos intensa durante todo el año; conservándola en el tiempo a pesar de los vaivenes de precios. Asimismo, realizar si hiciera falta una sistematización de los suelos para evitar problemas de erosión”.
Consultado sobre qué impacto tienen los cultivos de cobertura en la calidad del suelo a largo plazo, el profesional comentó que a largo plazo (en un horizonte de unos 5, 6 o 7 años), la inclusión de cultivos de cobertura en las rotaciones agrícolas tiene un impacto altamente positivo en la calidad del suelo a través de los siguientes aspectos:
Potenciación del balance de carbono: Su incorporación ayuda a mejorar y potenciar el balance de carbono en el suelo.
Incremento de la materia orgánica: Favorece la mejora en el tiempo de la materia orgánica, la cual es una variable directa para medir la calidad del suelo.
Aporte de nutrientes esenciales: La materia orgánica que se desarrolla gracias a estos cultivos sirve como fuente de nutrientes fundamentales, principalmente nitrógeno, así como también de azufre, zinc y fósforo.
Mayor sustentabilidad: Todos estos efectos acumulados en el largo plazo contribuyen a desarrollar una agricultura más sustentable.
Leonardo Coll, de INTA Paraná; afirmó: “La colza comienza en Entre Ríos, con algún pulso productivo sin continuidad, en los ‘90. Posteriormente en el 2000 arranca lentamente, y fue creciendo hasta este tiempo donde la necesidad del mundo por los biocombustibles sustentables viene creciendo día a día; esa demanda no puede ser cubierta y nosotros tenemos mucho espacio para crecer en ese sentido”.
“Lo interesante de estos cultivos como la carinata y la camelina, es que nos permite diversificar nuestra propia secuencia de cultivos, con una serie de efectos benéficos sobre la fertilidad física de los suelos, alternando ciclos de enfermedades y malezas. De esta forma, hacemos que todo el sistema sea más sustentable”.
Observando creciendo la superficie sembrada en los ultimos años de la familia de las brassicáceas en general consultamos a Coll cual es la expectativa o la mirada futuro a lo que respondió: "La demanda hace que los precios sean buenos y sostenidos a lo largo de los años. Del año pasado a este se triplicó la superficie cultivada en Entre Ríos de colza, en carinata también y camelina creció mucho y está creciendo en el resto del país. Yo creo que las perspectivas son muy buenas porque en el invierno hay mucha superficie que no está cultivada.
La consultora Norma Formento sostuvo: “Esta región es un ambiente favorable para enfermedades de todos los cultivos agrícolas. Realmente es un desafío: uno ve cosas diferentes, algunas patologías que se retraen y otras que aparecen con mucha agresividad; por lo que tenemos que prepararnos para estos eventos climáticos extremos como grandes lluvias y altas temperaturas que en general vienen aumentando.
“La mayoría de las consultas que he tenido esta campaña, han sido confusiones con macha amarilla en casos de plántulas de trigo con síntomas de heladas. Está bien dudar, pero es muy importante el diagnóstico”
En el diálogo mantenido con la reconocida fitopatóloga tambien le indagamos el por qué es indispensable realizar monitoreos de campo presenciales a pesar del avance de las nuevas tecnologías a lo que respondió: "realizar monitoreos presenciales en el campo sigue siendo fundamental, sustancial e ineludible" a lo que agregó: "Aunque los sistemas tecnológicos pueden detectar la presencia de una enfermedad (como la roya), no siempre especifican de qué tipo se trata. Por ejemplo, no es lo mismo manejar una roya amarilla que una roya anaranjada; la roya amarilla es mucho más peligrosa y requiere un manejo distinto al de la roya anaranjada, la cual tiene un crecimiento más lento y permite esperar un poco más. Por ello, la presencia física de los ingenieros agrónomos es clave para realizar un diagnóstico preciso".
Envía tu comentario