El Gobierno extendió hasta marzo próximo las restricciones vigentes a las exportaciones de carne, una política que busca asegurar el control de los precios en el mercado doméstico, según se publicó en el boletín oficial.
Los límites a las ventas externas de carne, un producto emblemático en el país y base de la dieta de los argentinos, fueron aplicados originalmente en mayo de 2006, y ahora la nueva resolución los prorroga hasta el 31 de marzo.
La medida exige a las autoridades permitir un piso de 40.000 toneladas de res con hueso por mes.
"El Gobierno está comprometido con una política destinada a mantener la estabilidad de precios a los efectos de no afectar la capacidad de compra de la población", señaló el texto de la medida.
Los ganaderos critican la limitación de las exportaciones y los controles vigentes sobre los precios en la plaza local e incluso llegaron a realizar huelgas y reducciones de las subastas de animales en los mercados concentradores de hacienda en protesta contra las políticas oficiales.
En mayo último, las tensas relaciones entre el Gobierno y el sector agropecuario argentino mejoraron luego de un acuerdo que permitió que los precios suban para normalizar una escasez en la oferta.
Con la inflación ocupando uno de los primeros renglones en la agenda económica local, las autoridades buscan evitar que la carne presione sobre ese indicador.