Sin embargo, por ese incremento en los costos y la continuidad de la intervención del Gobierno en el mercado, no son pocos los que hoy dudan de que siquiera se repita el área implantada el ciclo pasado.
El dato sobre el mayor gasto para la nueva campaña triguera surge de un trabajo elaborado por Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Según el dirigente, el costo directo por hectárea para la siembra y protección del cereal aumentó un 74% en relación con el año pasado. Ese indicador al que se refiere Roulet pasó de 356 a 619 pesos por hectárea.
"Esto significa que si se siembra la misma cantidad de hectáreas la producción deberá invertir en forma extraordinaria 1.420.200.000 pesos, es decir 444 millones de dólares más que el año pasado", explicó el dirigente. El costo total de la siembra de trigo está proyectado en más de 3000 millones de pesos.
"Con la incertidumbre en el mercado (por la intervención del Gobierno) y el aumento de los costos no sé si se va a sembrar lo mismo que el año pasado; por ahí el productor opta directamente por la soja", agregó Roulet.
Desagregando los rubros que integran el costo directo, labores e insumos, del trabajo se desprende que el primero tuvo una suba del 46%. En números, las labores pasaron de 75 pesos por hectárea del ciclo pasado a 110 pesos para la campaña que arrancará a mediados de mayo. La nueva campaña se vendrá con más sorpresas: en el caso de los insumos, el incremento de costos llega al 81%. Y aquí el costo por hectárea trepó de 281 a 509 pesos por hectárea.
En verdad, los insumos ya son un fuerte dolor de cabeza para los productores en general. En el caso de la semilla (siembra de 120 kilos de semilla por ha), la campaña triguera representará un gasto de 134 pesos por hectárea, contra 76 pesos del ciclo anterior. Mientras tanto, el costo por hectárea de los herbicidas se fue de 30 a 55 pesos por hectárea.
Fertilizantes en alza
En líneas con los incrementos, los fertilizantes no le pierden pisada a la tendencia. En el caso de la urea, si el productor gastaba 110 pesos por hectárea en la campaña pasada, ahora tendrá que subir ese monto a 192 pesos, considerando la aplicación de 100 kilos por hectárea del fertilizante.
Vale recordar que, el año pasado, Profértil, la principal proveedora de este insumo al mercado interno con casi 1 millón de toneladas, redujo su producción en más de 400.000 toneladas por la crisis energética. No tuvo el gas suficiente para la elaboración de este producto. Esto se pudo sobrellevar con la importación de este insumo clave desde otros destinos.
De pagar unos 400 dólares la tonelada los agricultores ahora tendrían la urea a 550 dólares, aunque no hay un precio concreto para la campaña. Hay proveedores de insumos que ya adelantaron que podría costar aún más.
Con todo, en el sector hay temor a que, si el Gobierno vuelve a cortar el gas en el invierno, regresen los problemas para la producción de este fertilizante.
Pero hay más: los productores también tendrán mayores costos a la hora de aplicar fosfato diamónico (se considera una dosis baja de 50 kilos por hectárea), otro insumo importante para el cereal. Según Roulet, en este caso, el gasto por hectárea ahora es de 128 pesos por hectárea contra 65 del ciclo anterior. Hace un año, la tonelada de este insumo importado rondaba los 400-450 dólares; ahora supera los 800 dólares. En el mercado también ya circulan previsiones de que podría rozar los 1000 dólares en poco tiempo.
Más costos en otras actividades
Si bien el cálculo sobre el mayor gasto para la nueva campaña de trigo está hecho sobre los costos directos, también se registran alzas para los costos indirectos, esto es, cosecha, fletes largos y cortos, comercialización y acondicionamiento. Se trata, a diferencia de los costos directos, de dinero que el productor debe desembolsar una vez obtenida la producción. Para este rubro, el informe elaborado por Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), también da cuenta de aumentos que están por encima del 30 por ciento.
Fuente: La Nación