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Estados Unidos Actualidad

La agricultura en la campaña electoral

La agricultura no es algo que esté en el debate político de campaña electoral estadounidense. Sí está ya un poco más presente el comercio internacional. De todas formas, vamos a ver cómo tratan estos asuntos los diferentes candidatos.
22/02/2008 01:00 hs

Las elecciones primarias en los dos grandes partidos, que definirán a los candidatos que van a optar a la presidencia en las elecciones de noviembre de este año, están en su máximo apogeo.

En el partido demócrata el duelo mano a mano entre Hillary Clinton y Barack Obama es apasionante, y a estas alturas ya nadie se atreve a hacer un pronóstico. En el lado republicano las cosas parecen ya mucho más definidas.

Tras el abandono del "favorito" Mitt Romney, sólo quedan John McCain quien, muy a pesar de una parte importante de las bases del partido republicano, será nominado salvo que algo extraordinario ocurra en las próximas semanas, junto con Mike Huckabee y, sólo testimonialmente, Ron Paul.

La agricultura no es algo que esté en el debate político de campaña electoral estadounidense. Sí está ya un poco más presente el comercio internacional. De todas formas, vamos a ver cómo tratan estos asuntos los diferentes candidatos.

Los demócratas tienen, por norma general, unas posiciones más proteccionistas que los republicanos, pero las "normas generales" están llenas de excepciones y de puntualizaciones en la política estadounidense. La mayor dosis de proteccionismo está en el discurso de Clinton.

Siguiendo la ola de proteccionismo que sin duda está recorriendo Norteamérica, Hillary ha propuesto nada menos que una moratoria en futuros acuerdos comerciales, y una revisión de los existentes, incluyendo NAFTA.

En cuanto a la política agraria, su programa muestra un apoyo a la agricultura familiar, propugnando la limitación de las ayudas para las grandes explotaciones comerciales y para las rentas elevadas: una curiosa coincidencia con George Bush, que está ahora mismo envuelto en una agria polémica con el Congreso –de mayoría demócrata- por la nueva Ley Agraria a causa de este asunto.

Además, Hillary Clinton está a favor de limitar la integración vertical de las explotaciones ganaderas con las compañías cárnicas, a favor de crear un programa permanente de asistencia en casos de catástrofes naturales, y pretende reforzar los programas agroambientales, fomentar los mercados locales de productos agrarios y mejorar las comunicaciones asegurando el acceso de todas las comunidades rurales a la banda ancha.

Barack Hussein Obama tiene una actitud más favorable al comercio internacional. Eso sí, está a favor de introducir estándares laborales y medio ambientales en los acuerdos internacionales que aseguren que los trabajadores y las empresas estadounidenses pueden competir en igualdad de condiciones.

Obama tiene el programa más amplio en materia de agricultura. Al igual que Clinton, no propugna una reducción de las ayudas agrarias, pero sí que se redirijan, para favorecer más a las explotaciones familiares y no tanto a las grandes explotaciones ni a las rentas elevadas (coincidiendo también con Bush). Como Clinton, también está a favor de limitar la integración vertical, prohibiendo a las empresas cárnicas poseer explotaciones ganaderas. Para las grandes explotaciones ganaderas intensivas propone la aplicación de límites estrictos en sus emisiones de contaminantes. Propugna la aplicación del etiquetado del país de origen, la creación de un fondo permanente de asistencia en caso de catástrofes, el apoyo a la agricultura ecológica y a los mercados agrarios locales.

Su programa tiene una parte muy nutrida de medidas de desarrollo rural, en forma de fomentar el aumento del valor añadido de los productos agrarios en origen, la mejora de las infraestructuras de comunicaciones telemáticas, mejorar la asistencia sanitaria y la educación en las áreas rurales, así como las comunicaciones terrestres, el suministro de agua y las redes de saneamiento.

En el lado de los republicanos, Mike Huckabee tiene un programa en materia de agricultura en el que se nuestra favorable a mantener las ayudas agrarias, "al menos mientras los demás países como Europa o Asia sigan subsidiando fuertemente a su agricultura". Está a favor de cambiar las ayudas contracíclicas para que se desencadenen en función de las rentas, en lugar de en función de los precios, y de un programa fuerte de seguros agrarios.

John McCain es el único contendiente que ya tiene prácticamente asegurada la nominación, y también el único que no tiene un apartado de agricultura en su programa electoral. El senador por Arizona, ex combatiente de Vietnam y ex prisionero de guerra, tiene fama de pensar por sí mismo, y de mantener su posición de forma que algunos estiman demasiado obstinada. Por eso, amplios sectores de su propio partido han tratado por todos los medios de cerrarle el paso, acusándolo de no ser "un auténtico republicano" por sus posiciones en materias como la inmigración. Para conocer su posición, hemos revisado sus discursos en foros agrarios.

Resulta totalmente definitorio del carácter de este candidato su comportamiento ante los electores de Iowa, un estado eminentemente agrario, que vive del cultivo de maíz y soja, y que atraviesa una época dorada con la expansión de las plantas de elaboración de bioetanol a partir de maíz, al calor de sustanciosas ayudas públicas y de un sistema de protección en frontera frente al etanol brasileño. Iowa es además el primer estado en celebrar primarias, y todos los candidatos se esmeran especialmente por conseguir un buen resultado aquí por el efecto psicológico que tiene sobre los demás electores y sobre los donantes, el primer resultado real de la campaña. McCain les dijo directamente que él está en contra de estas subvenciones y de frenar a los biocombustibles foráneos. Exactamente les dijo: Sí, yo me opongo a las ayudas. No sólo a las ayudas al etanol. Y no sólo en Iowa. También en mi estado de Arizona. Y estoy orgulloso de la tradición conservadora según la cual a veces la mejor forma que tiene el gobierno de servir los intereses de los americanos es saber cuándo no debe entrometerse en sus asuntos"…"Las regulaciones excesivas menoscaban la flexibilidad necesaria para el éxito de los negocios".

McCain se mostró también totalmente partidario de la apertura de nuevos mercados internacionales, lo que justificó por la dependencia de la agricultura estadounidense de las exportaciones.

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