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Estados Unidos Actualidad

La trampa silenciosa de las tarjetas

Ahora que la crisis hipotecaria ya está descontada en EE.UU., preocupa el impacto de un default masivo en tarjetas. La tasa de morosidad en los pagos de los "plásticos" creció un 30% en los últimos 12 meses.
26/05/2008 00:00 hs

El trabajo de Benjamin Bernanke y su equipo se parece por estos días al de un bombero que tiene que apagar una multitud de incendios al mismo tiempo. Cuando parecía que la crisis hipotecaria comenzaba a dar un respiro (porque ya se sabe mejor cuánta gente quedará afectada y cuál será el verdadero costo para el sistema financiero), la Reserva Federal se ve obligada a enfocarse en otra hoguera de proporciones tal vez mayores.

En los últimos días, el organismo anunció que corregirá algunas de las reglamentaciones que rigen el mercado de tarjetas de crédito y que han permitido ciertas prácticas abusivas por parte de emisores de los plásticos.

Hasta ahora, no se ha hablado mucho del riesgo que representa para el conjunto de la economía la situación de los deudores de tarjetas, eclipsada por la vorágine del descalabro hipotecario. Pero con una deuda global cercana al billón de dólares (muy superior a la subprime), el riesgo de un default masivo podría provocar un ciclo recesivo mucho más profundo de lo que está sucediendo con las hipotecas. Y los últimos datos publicados por la calificadora Moody’s dan cuenta de que la tasa de default en los pagos de tarjetas creció un 30% en los últimos 12 meses.

"Por años, los bancos y las compañías de tarjetas de crédito nos han enviado ofertas cada vez más atractivas. Pero que disimulaban el costo real de los intereses y cómo calculaban la deuda pendiente de pago", afirmó desde su página personal Robert Reich, ex secretario de Trabajo y actual profesor de la Universidad de Berkeley. "No resulta extraño que de repente aumenten las tasas de interés anuales, impongan altos punitorios e incluso acorten los vencimientos para dificultar el pago a tiempo. En otras palabras, ofrecen lo que parecen ser grandes oportunidades, pero las oportunidades se están convirtiendo en pesadillas para millones de estadounidenses. ¿Les recuerda algo? Es igual a lo que los prestamistas de hipotecas hicieron hasta que estalló la crisis", advirtió.

Para las familias que comienzan a sentirse agobiadas por las deudas, el futuro no parece muy alentador. Porque quienes están en esta situación se encuentran al borde de la quiebra: la mayoría hace varios meses que viene tomando otros créditos para seguir pagando las cuotas de las hipotecas o los pagos mensuales mínimos de las tarjetas. Pero como los intereses que se cobran para financiar saldos impagos son muchas veces usurarios (pueden llegar al 20% anual, cuando la tasa de referencia de la Fed está en el 2%), los morosos padecen un efecto bola de nieve. Para Gail Cunningham, director de Comunicación de la Fundación Nacional para el Asesoramiento Crediticio, "la explosión de la deuda de las familias es una consecuencia de la crisis subprime. Hasta ahora, los estadounidenses acostumbraban saldar sus deudas con líneas de crédito tomadas sobre el valor de sus casas. Pero la depreciación del mercado inmobiliario hizo que esto se volviera imposible".

Según datos de la Fed, la deuda promedio per cápita es de 10.000 dólares en el mercado de tarjetas. Al organismo le preocupa que este proceso de postergar los pagos de los plásticos esté llegando a su fin (porque la deuda creciente se vuelve insostenible) y que termine generando una brutal caída en el consumo, vital para la economía de EE.UU., cuyo PBI depende en un 70% de lo que consuman las familias. De hecho, las asociaciones que ayudan a las familias endeudadas recomiendan priorizar el pago de la hipoteca, porque la casa, aunque se haya depreciado, conserva un cierto valor, mientras que la deuda de la tarjeta no tiene una contrapartida similar.

Frente a esta situación, la Fed decidió tomar cartas en el asunto y fijar algunas pautas para proteger a los tenedores de tarjetas. De acuerdo con las reglas actuales, los emisores pueden cambiar los términos de los contratos en cualquier momento. Pero el objetivo de la Fed es prohibir que se incrementen los intereses sobre compras ya efectuadas y que los vencimientos se acorten, así como los punitorios excesivos. Pero el problema es que estas medidas serían implementadas recién a fines de este año, lo que para miles de personas puede llegar a ser demasiado tarde. Para justificar la toma de medidas inmediatas en una crisis, el célebre economista John Maynard Keynes decía que "en el largo plazo estamos todos muertos".

Fuente: El Cronista Comercial

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