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Los productores de trigo dejarán de ganar en 2008 el doble que en 2007

Según datos del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA). "En la cosecha pasada, el productor dejó de percibir $1100 millones. Y en la actual duplicaremos las pérdidas, llegando a $2300 millones", sostienen.
08/01/2008 01:00 hs

Por segundo año consecutivo, los productores de trigo viven una campaña con incertidumbre. Con un precio tope y el registro de exportaciones cerrado, la única certeza que tienen es cuánto perderán al terminar el ciclo 2007/2008 por no recibir el precio lleno del cereal: $2300 millones de pesos, según datos del Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA). "En la cosecha pasada, el productor dejó de percibir $1100 millones. Y en la actual duplicaremos las pérdidas, llegando a $2300 millones", dijo Ernesto Ambrosetti, economista de la SRA.

Esta cifra surge de la diferencia que hay entre el precio que se paga en el nivel internacional por el cereal menos gastos (un promedio de 650 pesos) y lo que se paga en el país (500 pesos), cifra que equivale a 150 pesos. Y no tiene en cuenta la pérdida que significan las retenciones. "Si a eso se le suma lo que se paga por derechos de exportación, el productor deja de recibir en total $433 pesos por tonelada de cereal", agregó Ambrosetti.

Pero lo que más molesta a los productores consultados, más que esta cifra, es lo que vienen denunciando desde hace rato: que la diferencia entre el precio interno y el internacional queda en manos del exportador o el molino, que pagan un precio congelado en el mercado local y, una vez abastecida la demanda interna (unos 5 millones de toneladas), venden el excedente afuera (10 millones de toneladas), como cereal o como harina.

"El resultado de esto es una enorme transferencia a los exportadores, que compran el trigo a 500 y lo exportan a 650. Porque tarde o temprano se reabrirán las exportaciones y ellos ya compraron trigo barato", se quejó Horacio Delguy, del Frente Agropecuario Nacional. "Los sectores más concentrados se están quedando con la mayor rentabilidad", agregó Delguy.

"En esta lógica, el que más pierde es el pequeño productor, que no tiene capacidad o espalda financiera para acopiar el trigo y esperar a que suba el precio", acotó Pablo Orsolini, vicepresidente de Federación Agraria.

En cuanto a las críticas a la industria molinera, desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) dijeron que "la acción de los molinos es de acuerdo con el coto de caza que se ha generado con el cierre de exportaciones". De acuerdo con la entidad, un ejemplo de esto es que los molinos concentran el mayor volumen de compensaciones, con 196 millones de pesos.

"Los molinos tienen doble ventaja: reciben una pequeña compensación para mantener el precio interno de la harina bajo (monto que ronda los 130 pesos por tonelada, que pagan a 500 pesos), por lo que el costo financiero que tienen es menor que si pagaran el precio lleno. Y cuando exportan harina hacen una diferencia porque compraron trigo barato para exportar harina a precio internacional. No por nada se duplicaron las exportaciones de harina en 2007 y se quejaron los molinos de Brasil", dijo Mario Llambías, presidente de CRA.

Exportadores y molineros niegan estas acusaciones. En el Centro de Exportadores de Cereales dijeron que no iban a emitir opiniones sobre el tema, pero fuentes de ese sector afirmaron que la supuesta diferencia que están haciendo los exportadores no existe. "Ya se compró el trigo que se tenía que comprar. No nos estamos quedando con nada. Los únicos que están operando en el mercado son los molineros", dijo la fuente.

Los molineros también niegan las acusaciones. "Yo compro a un precio fijado pero tengo precio fijado para la harina. El productor debería anotarse para recibir la compensación que le corresponde", dijo Alberto España, presidente de la Federación Argentina de Industrias Molineras (Faima).

Contra estas afirmaciones, los productores insisten en el supuesto complot entre molineros y exportadores. Y para mayores pruebas afirman que en el ciclo pasado, los exportadores compraron en marzo el trigo necesario para exportar y para proveer ellos mismos a los molinos, para evitar la clásica disputa por el cereal que redundaba en una suba del precio, según explicó una alta fuente de una entidad rural.

Fuente: Mercedes Colombres - La Nación

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