"En realidad se estaba esperando. No fue una novedad. Lo que si fue sorpresivo es que se hizo sin dialogar. Ese diálogo está roto hace tiempo. El campo y el gobierno deben sentarse a dialogar" comentó a Campo en Acción el presidente de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.
Para Sabotigh el sector "no esta tan en contra de algún tipo de retención, si la actividad anda bien algo debe aportar" pero criticó con dureza el modus operandis, la forma compulsiva y la dimensión del bocado que se lleva el Estado. "Es mucho el porcentaje que se le saca al productor".
Con relación al fundamento de la medida de aumentar la alícuota, que favorecería la política antiinflacionario oficial, el ejecutivo de La Agrícola Regional de crespo respondió que "la soja no tiene mucho consumo en la parte alimenticia. El fin es recaudar más y punto, esto no incide en los precios internos" sentenció.
Compromisos externos con el trigo
Con la zafra triguera a días de iniciarse, el panorama no puede ser más incierto para los operadores del sector. "Hay que ser claros en las políticas futuras. En el caso del trigo, la distorsión del precio se debe a la falta de apertura del registro de exportaciones. A nuestra cosecha, la de Entre Ríos, los barcos que lleguen no sabrán si podrán cargar algo, no se debe trabajar en un marco de tanta incertidumbre" aseguró Sabotigh.
El incremento impositivo reporta a causas distintas. En trigo y maíz es clara la necesidad de desenganchar los precios externos de los internos. La soja y los subproductos tienen un objetivo fiscal, atado a una distribución con varios posibles destinos: desde financiar el desarrollo económico y social hasta elevar el superávit fiscal y negociar la deuda pendiente con el Club de París. El tributo no se coparticipa.
Miguel Ruberto Campo en Acción